Guardé el anochecer en el cajón
Han
Kang
Premio
Nobel de Literatura 2024
Tercer libro de la autora que leo. Empecé con la impactante novela La vegetariana (Editorial Rata, 2017) y unos meses después un texto fragmentario alrededor del duelo, Blanco (Editorial Rata, 2020). Llega el turno de su faceta poética.
Comparto versos y poemas que me han “tocado” con fuerza.
Me
mojaré la lengua,
sentiré
los olores,
oiré
los sonidos de la noche, uno a uno
leeré
los colores, capa por capa
te
cantaré al oído
lo
más bajito posible,
lo
más suavecito posible,
hasta
que, embriagado por mi canción,
te
recuestes sobre mi regazo
y
caigas dormido.
(Fragmento de Diálogo del anochecer A propósito de la película El séptimo sello. Pag 35)
Soy una tinaja vacía cuando se e saltan las lágrimas
Una
vez lloré tapándome la cara con las manos en plena calle.
Todavía
me quedaban lágrimas, no lo podía creer.
Soy
una tinaja vacía cuando se e saltan las lágrimas.
Me
quedé esperando a que se llenara, allí de pie.
No
sé cuántas personas pasaron a mi lado,
cuántas
se derramaron por calles y callejones.
Si
alguien me hubiera dado unos golpecitos, se hubiera sorprendido.
Si
alguien hubiera acercado la oreja, se hubiera asombrado,
Pues
habría resonado un agua oscura,
pues
habría resonado un agua profunda,
pues
las ondas se habrían propagado
redondas
y
más redondas.
Todavía
me quedaban lágrimas, no lo podía creer.
Ya
no tenía miedo de nada, quién sabe por qué.
Ocurrió
cuando iba andando sola por la calle.
Te
moriste en mi corazón para siempre.
Ocurrió
cuando iba andando sola por la calle.
La
vida volvió a nacer en mi corazón.
(Pag
45)
Esbozo del anochecer 2
Se
me forma hielo
entre
la nuca y los hombros.
Observo
cómo se rompe.
Ahora
está
más oscuro.
Toco
con las yemas de los dedos a alguien
que
busca la puerta a tientas, pero no sé quién es.
No
sé
si
quiere salir
o
entrar (adónde).
(Pag
77)
Se va el verano
Volviendo
del velatorio por la mañana, antes del entierro, después de despedirme de mi
amiga vestida de luto, vi pasar por la ventana del autobús los árboles bajo el
sol del final del verano. Así como yo no me acuerdo del aspecto de ninguno de
ellos, así como no vi que ninguna de las hojas se volviera del revés,
seguramente los árboles no supieron que yo pasaba a su lado. De la misma
manera, nuestro encuentro fue demasiado corto. Aunque sollozamos temblando, no
hubo resquicio o rendija por donde poder diluirnos. Y eso que te tendí las
manos conteniendo la respiración; y eso que e giraste, sorprendida por el
gesto.
(Pag
83)
A Hyo, invierno de 2002
“El
mar no me ha llevado”,
exclamó
el niño
con
cara de susto.
Al
ver el mar arremolinarse,
Arremolinarse
desde lejos,
Creyó
que no pararía de crecer
hasta
cubrirnos.
El
mar no te ha llevado,
pero
cuando vuelva a arremolinarse
te
parecerá otra vez que es infinito
y
te esconderás detrás de mí, abrazado a mis piernas
como
si yo
fuera
capaz de protegerte
de
todas las cosas,
incluso
del mar.
Como
cuando al empeorar la tos
devolviste
la comida
y
llorando
me
llamaste “mamá, mamá,”
como
si yo
tuviera
el poder de poner fin a tus males.
Pero
pronto
tú
también sabrás
que
lo único que puedo hacer yo
es
recordar.
Recordar
que estuvimos juntos
ante
esa gigantesca y centelleante ola,
ante
el tiempo
y
el crecimiento,
ante
todas las cosas que desaparecen
y
nacen de nuevo.
Que
solo podemos grabar
en
esos cuerpos hechos de arena
esos
instantes como huevos de colores,
la
intimidad de las horas que compartimos juntos.
No
tengas miedo
que
el mar todavía no ha venido,
que
estaremos juntos
hasta
que nos lleve,
que
seguiremos recogiendo piedras y conchas blancas,
que
pondremos a secar los zapatos mojados por las olas,
sacudiéndonos
la arena rasposa,
que
de vez en cuando
nos
dejaremos caer al suelo y con las manos sucias
nos
secaremos los ojos.
(Pag
87 – 88)
Sinopsis: El «anochecer», ese espacio ambiguo entre dos luces,
se convierte en el escenario en el que una voz dolida e inteligente nos habla
de la soledad, la enfermedad, el encuentro entre muertos y vivos, la fuerza
frágil de la palabra, la necesidad del arte.
Poesía
delicada, oscura, inquietante y tremendamente visceral, que pone el cuerpo y
las emociones en su mismo centro.
Traducción: Sunme Yoon. Editorial Lumen, 2025. Número de páginas: 192. Acceso al inicio.

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