Una quinta portuguesa
Tenía muchas ganas, y eso equivale a altas expectativas. Empecé a verla una de esas tardes en las que necesito salir por completo de mi realidad. Y paré: no me la creía. La retomé unos días después, con pocas esperanzas de terminarla. Me equivoqué de lleno.
¿Qué había cambiado? Mi mirada y mi empeño razonador, lógico y paralizante.
Fui metiéndome en la historia, dando ese tiempo a cada uno de los protagonistas.
De vez en cuando necesito ver mi vida desde lejos, exiliarme un poquito y sentir que tengo un lugar al que volver. (Amalia)
Después, con el paso de los días fui coloreando las sensaciones y lo que nos cuenta esta historia. Leo un artículo que expresa a las mil maravillas la profundidad y la belleza de la película.
Algunos puntos que destaco:
El azar propicia una vía de escape, la continuidad de la huida iniciada. Un cambio de identidad. Donde nadie le conoce puede mostrarse como otra persona. No es una solo una mentira, es un asidero, es su manera de flotar.
A cambio recibe una respuesta cálida de hospitalidad.
Tiempos para el silencio, ante un idioma diferente, para empezar a conocer a los demás. Curiosidad por la dueña de la quinta, su pasado, sus ausencias, su modo de observar. Vínculos, afectos. Casa y tierras de la familia de Amalia. Paisaje, cuidados, pasar desapercibido, reflexionar, recuperar la serenidad.
Mapas que cobran otro significado. Fronteras a lápiz, casi se podrían borrar. Migrar. Nuevas oportunidades. Una mano tendida, alguien capaz de escuchar, de comprender.
¿Nos encasillamos en una idea fija como identidad? Fernando era profesor, convivía con su pareja y su vida parecía encauzada. ¿Qué provoca el hundimiento? ¿Podemos crear una identidad nueva?
¿Nos aferramos a un piso en propiedad y lo consideramos hogar? ¿Cómo habitar un lugar que no nos pertenece y en el que somos extranjeros?
Cine que requiere calma, que deja poso y huella.
Sinopsis: La desaparición de su mujer deja a Fernando, un tranquilo profesor de geografía, completamente devastado. Sin rumbo, suplanta la identidad de otro hombre como jardinero de una quinta portuguesa, donde establece una inesperada amistad con la propietaria, adueñándose de una nueva vida, que no le pertenece.
Dirección
y guion: Avelina Prat. Reparto: Manolo Solo, María de Medeiros, Rita Cabaço,
Branka Katic. Música: Vincent Barrière. Fotografía: Santiago Racaj. España
2025, 109 min.








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