Amman por libre o ir a Jerusalén. Ésas eran las alternativas para el último día. Sin dudarlo, a pesar de todos los inconvenientes: muy poco tiempo y grandes dificultades para pasar las fronteras (burocracia interminable, aparato que registra el iris, huellas dactilares y un sello de entrada a Israel que inutiliza el pasaporte para futuros viajes por países vecinos). Mereció la pena. Es impresionante y gracias al guía (palestino residente en Israel y con pasaporte jordano), sacamos el máximo rendimiento y disfrute.
Viernes a mediodía:
De modo que El Aqsa no es sólo un santísimo lugar del Islam, sino un santuario del nacionalismo palestino, con lo que los viernes a mediodía en el denso ambiente espiritual se amalgama la emotividad religiosa y la patriótica…
…especie de mosaico compuesto por cientos de teselas blancas. Bueno, desde aquí parecen teselas, en realidad son lápidas de tumbas. No crean que es un cementerio corriente, es el cementerio judío más caro del mundo, adquirir una sepultura aquí es como comprarse un piso en la parisina Ile de Saint Louis, cuesta una fortuna, porque los que estén aquí enterrados, cuando resuciten el día del Juicio Final, lo primero que verán será a Jerusalén en todo su esplendor, con el Templo reconstruido y la Puerta Dorada abierta, invitando a entrar… Hay que pagar por las vistas.
Entrada con registro de bolsos, mujeres a un lado y hombres a otro (esa separación también la viviremos en el muro de las lamentaciones, donde además ellos han de colocar sobre sus cabezas un bonito Kippah): Helicópteros sobrevolando y soldados armados por todas partes. Te garantizan tu seguridad.
Muro de las lamentaciones
Esa mezcla de piedad auténtica, liturgia mecánica, justificada curiosidad y papanatismo turístico, es digna de ver, y si uno tiene pujos de investigador sociológico, de analizar.
El Muro de las Lamentaciones es en realidad el lado occidental de la plataforma de piedra construida hace dos mil años por Herodes el grande, para soportar la elevada explanada del Templo de Jerusalén, o mejor dicho, la parte de ese lado que queda al descubierto.
Pero la situación de la Explanada era demasiado atractiva, y los sucesivos amos de Jerusalén, la reconstruyeron e instalaron en ella sus propios templos, mezquitas y palacios. El resultado de las subsiguientes actuaciones sobre la plataforma es que el Muro es obra de muchos. La parte inferior es herodiana, la superior es restauración de los cruzados, de los mamelucos o de los otomanos.
Dejar un papel doblado con un deseo, rezar (opcional) y como signo de respeto algunas mujeres vuelven de espaldas, mirando a la pared, lentamente.
Vía dolorosa
reproduce el camino de Jesús hacia el Calvario desde la escuela musulmana de niños Omairía, donde está la I estación, hasta la iglesia del Santo Sepulcro



Camino al Santo Sepulcro, por la Vía Dolorosa entre estrechas calles repletas de vida.
… el hombre que tiene las llaves que ha cerrado y abrirá mañana al amanecer, cuando le den la escalera por la mirilla, es un Nuseibah, un miembro de las más antiguas familias árabes conquistadoras, venida de La Meca con el Califa Omar en el siglo VII…
¡Un musulmán viejo y de pura cepa es el guardián del Santo Sepulcro!
No podía ser de otra manera. El Califa, a la vista del irreconciliable antagonismo que había entre las diferentes Iglesias cristianas, no se atrevió a confiarle las llaves del Santo Sepulcro a ninguna de ellas por tenor a los disturbios y adoptó la solución salomónica de encomendársela a una familia fervientemente musulmana. Y desde entonces, a lo largo de los siglos, los Nusiebah, sin caer en la soberbia por haber tenido ministros y primeros ministros en la familia, se pasan de padres a hijos la obligación de venir cada madrigada y cada anochecer a echar las llaves del más sagrado lugar de la cristiandad.
Se han repartido el Calvario con una raya meridiana que divide la capilla en dos, la parte de acá, donde clavaron a Cristo en el madero, mía, la parte de allá donde se levantó la cruz, de ellos…
… en el cubículo de la tumba de Cristo, tan pequeño que no caben centinelas de las tres Iglesias, católica, griega y armenia, por lo que se turnan de acuerdo con un estricto horario...

Nuestros pies sobre el techo del Santo Sepulcro.
La hostilidad flota en el aire de la Iglesia, se refleja en la forma en que los distintos sacerdotes hacen cantar a sus grupos de peregrinos para que no se oiga a los demás, o en la anarquía arquitectónica que reina

Entramos por esa pequeña puerta lateral a mano derecha.

Escalera que generó un grave enfrentamiento y para evitar mayores altercados se ha quedado ahí.


Jardín de Gethsemaní, el huerto de los olivos donde Jesús pasó su última noche de libertad. Cuando lo visite el viajero podrá comprar un rosario de huesos de aceitunas, garantizadas (?) del Huerto.
Sin palabras.
Textos del libro Viaje a Palestina de Luís Reyes Blanc.