viernes, 13 de febrero de 2026

Los domingos

Los domingos 

Repaso mi relación con la religión (católica). Crecí en contexto religioso, en una familia creyente-practicante. Bautizada. Durante mi infancia no asistí a colegios de monjas. Primera Comunión: un día de celebraciones, vestido largo y regalos. Dudas y rebeldía adolescente. No sé si pasé por una breve etapa agnóstica. Desde hace muchos años me declaro atea convencida. Una diplomatura universitaria en un centro privado y religioso me provocó un rechazo visceral y radical hacia lo que predican como representantes de su dios. Conozco y quiero a personas convencidas de su fe. 

No me siento nada atraída por temas religiosos dentro del cine. Por otro lado, me gusta mucho la mirada de la directora. Cinco lobitos me pareció espléndida. Sentía curiosidad tras la avalancha de opiniones muy positivas desde diferentes posicionamientos ideológicos. 

La vi en una sala de cine. Cada vez soy más consciente de la diferencia que marca esta opción, en relación al visionado desde el sofá de casa, con más interrupciones o dispersión. La inmersión es mucho más profunda. 

Desde el principio entro de lleno en la historia, en los personajes y sus ángulos. La chica adolescente, la tía, el padre, la abuela, sus amistades e influencias del cura y monjas. 

Sorprende una decisión tan clara a esas edades. Sí es cierto que hay personas que parecen tener muy definido su camino en aspectos vitales relevantes: deseos de maternidad (o no), unos estudios o trayectoria académica, una perspectiva ante la creación de un hogar, de una familia propia, un proyecto laboral, etc. 

¿Qué papel juega el contexto: la educación, cultura, familia, entorno social? ¿Manipulación, sectarismo, o apoyo y acompañamiento espiritual? 

Refleja los miedos e inquietudes de quienes la quieren, y desean que no cometa una grave equivocación. 

La propia protagonista navega contra corriente y no siempre actúa desde la coherencia. Qué difícil mantenerse firme ante la oposición de personas como la tía. 

Alrededor, en el seno de la familia, con unas relaciones en apariencia cordiales, pero con sus rincones oscuros. Conflictos por cuestiones materiales. Matrimonios, viudedad y nuevas parejas. Qué sutileza cómo nos transmite la visión idealizada de la niña hacia su madre muerta, y la rotundidad de tía y abuela al respecto, sin mostrarlo para no herir. 

Podría seguir porque cada personaje da para largas conversaciones. 

Qué gran interpretación de la joven actriz Blanca Soroa. Lo mismo se podría aplicar a otros miembros del reparto con más trayectoria profesional. 

Qué interesante propuesta capaz de penetrar y hacer tambalear nuestros prejuicios. Yo misma me considero una persona respetuosa con las creencias de los demás, siempre y cuando el respeto sea recíproco, sin intenciones de adoctrinamiento, sin superioridades morales. Sin embargo, si me encontrara en una situación así, en la que la niña sea alguien muy cercana y querida, creo que mi forma de actuar sería bastante semejante a la de la tía. 

En resumen, una película imprescindible, de gran calidad humana y técnica. 

No quiero olvidarme del apartado musical. Ese coro que los une. Me conmueve la versión de Into your arms de Nick Cave, una canción muy especial. Nada que ver con la mojigatería. 

Recojo al final declaraciones de la directora con enlaces a dos entrevistas. 

Sinopsis: Ainara (Blanca Soroa), una joven idealista y brillante de 17 años, ha de decidir qué carrera universitaria estudiará. O, al menos, eso espera su familia que haga. Sin embargo, la chica manifiesta que se siente cada vez más cerca de Dios y que se plantea abrazar la vida de monja de clausura. La noticia pilla por sorpresa a toda la familia, provocando un abismo y una prueba de fuego para todos. 

Dirección y guion: Alauda Ruiz de Azúa. Reparto: Blanca Soroa, Patricia López Arnaiz, Miguel Garcés, Mabel Rivera, Nagore Aranburu. Música: David Cerrejón. Fotografía: Bet Rourich. España 2025, 110 min. Festival de San Sebastián: Concha de oro. 3 premios. Forqué: 2 premios. Feroz: 5 premios. Sant Jordi: Mejor película española. 

Algunas reflexiones de Alauda Ruiz de Azúa

A mí no me interesa el cine que te deja un marco de conversación muy restringido, donde simplemente puedes estar a favor o en contra de algo. 

He escrito y rodado mucho sobre la familia vasca porque es para mí algo muy orgánico, algo que visualizo muy bien porque entiendo los códigos por haberlos observado y pensado mucho. 

Durante mucho tiempo piensas que la realidad de tu familia es la normalidad de todas. Y un día de pronto tomé conciencia de que no. Ese descubrimiento fue lo que me llevó a observar y escribir.
Cada intimidad familiar es diferente. 

Crecí en una casa donde se amaba la cultura. Se leía, nos llevaban al teatro y mi padre, en concreto, tenía mucha afición por lo cinematográfico. Falleció hace poco y he llegado a pensar que todo empezó porque de alguna manera las películas eran mi forma de estar cerca de él, de tener algo de lo que hablar. Era algo en lo que nos encontrábamos de una forma natural. Eso escaló a que era un sitio donde encontraba mi refugio. 

Siempre abordo temas que me despiertan algo inquietante y me generan muchas preguntas.

Lo primero que suelo hacer es escribir mucho sobre mis primeras sensaciones, mis prejuicios, mis miedos. Ahí está el motor de todo, el porqué de que me quiera acercar a un tema. 

Ha habido lecturas muy distintas, algunas antagónicas, pero en general muy diversas, y ese es el regalo. Por eso me incomoda quien intente simplificar. Para mí lo que plantea la película es cómo se construye la vocación de esta chica. Y ahí juega lo familiar, pero también lo religioso. Para mí, la madre priora es parte de un engranaje religioso que uno, cuando ve la película, se puede cuestionar si se está aprovechando de la vulnerabilidad de la chica. Lo que no es incompatible con sentir fe y tener sentimiento religioso. 

Documentando la película me reuní con gente que hace catequesis que me dijo que cada vez se hacen menos comuniones y en las iglesias cada vez hay menos gente. 

Siempre intento buscar lo que es cuestionable de todos los personajes y lo que es entendible de todos los personajes. La incomodidad de mis películas viene de que muestra zonas ambiguas de todos los personajes. 

Muestro las escenas que a mí me parecen incómodas, inquietantes, cuestionables, que lanzan preguntas, pero dejo que tú como espectador saques tus conclusiones. Mis personajes no trabajan para una conclusión moral. 

Me interesa que me propongan una conversación y que me obliguen a pensar cómo me colocaría yo frente a las cosas. 

Me gusta ser independiente en mi pensamiento. Tiendo a cuestionar mucho los discursos colectivos. 

Entrevista completa 

Un verdadero placer este episodio.

  

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