No se admiten perros ni italianos
El director realiza un magnífico homenaje a su familia. Trabajadores nómadas, dispuestos a desplazarse en busca de una vida mejor. Un repaso a la historia y las condiciones en las que vivían a principios del siglo XX en zonas rurales de Italia, Suiza y Francia. La muerte siempre presente. Las ilusiones que se van construyendo. El método eficaz para fulminar a los moscardones (envidiable puntería).
Mezcla ternura con crudeza, humor con sufrimiento. Deliciosas las animaciones en stop motion. Las manos reales entran en escena y pueden tocar aquel mundo de los recuerdos. Una gran sonrisa con esa vaca blanca y negra.
Me deja con un excelente sabor. La he disfrutado mucho.
No somos de un país, somos de nuestra infancia.
Sinopsis: Principios del siglo XX, en el pueblo natal de la familia Ughetto, Ughettera, norte de Italia. La vida en la región se había vuelto muy difícil y los Ughettos soñaban con una vida mejor en el extranjero. Cuenta la leyenda que Luigi cruzó los Alpes y comenzó una nueva vida en Francia, cambiando así el destino de su amada familia para siempre. Su nieto vuelve sobre su historia.
Título original: Interdit aux chiens et aux italiens. Dirección: Alain Ughetto. Guion: Alexis Galmot, Anne Paschetta, Alain Ughetto. Música: Nicola Piovani. Animación: Fabien Drouet, Sara Sponga. Francia 2022, 70 min. Premios del Cine Europeo: Mejor película de animación. Festival de Annecy: Premio especial del jurado.
Las
Galletas
Óscar Liam
Me atrae la literatura tejida con retales. Pero reconozco que últimamente leo con frecuencia este estilo de prosa y ya no ejerce la magia de antes. La excusa: la memoria es fragmentaria, los recuerdos no siguen un orden.
Escuchar una historia de vida y dejar constancia por escrito es un precioso ejercicio de cariño, respeto y reconocimiento. Recorrer tiempos no tan lejanos, para no olvidar y tener otra perspectiva.
Se lee a ratos, sin necesidad de una continuidad acelerada. Bien, sin grandes emociones.
Una pequeña muestra
Nosotras no queríamos venir pa abajo, eso fue cosa del viejo, desde que nos enteramos que íbamos a dejar nuestro pueblo lo volvimos loco pa que se echara pa atrás, pero que va, no hubo manera, ahí arriba había mucha hambre. Mira que cuesta dejar toda la vida de uno atrás, la casita, los vecinos que eran como familia, nuestro Norte, mi querido Norte. Ustedes hoy no saben lo que es el hambre. Me acuerdo que vine llorando todo el camino. Me dio tiempo de echar toda la pena que cargaba dentro, bueno que si me dio tiempo, entre la polvacera que levantaba el camión y los llantos míos, tenía la cara llena de lágrimas negras.
Sinopsis: Retrato de un pueblo que ya no existe, y no sabemos si existió más que por una voz que habla de sus muertos, de las supersticiones, de los asesinatos en el campo o los naufragios en la mar, del amor y la esclavitud en las tomateras canarias a mediados del siglo XX. En una serie de conversaciones de sobremesa con su nieto, Elva irá desgranando las peripecias de su vida. Reconstruye un mundo que va desdibujándose del ideario colectivo.
Editorial
Plasson e Bartleboom, 2026. Número de páginas: 200. Acceso al inicio.


















































