Viajes
con Charley
En
busca de Estados Unidos
John
Steinbeck
Del
famoso autor y premio Nobel de Literatura, apenas he leído unas páginas, y ninguno
de sus libros más conocidos.
A
finales de 2023, al terminar La perla, me propuse seguir con su obra; y ahora
voy a comentar esta joya. Una narración amena, profunda y de las que deja poso.
Lo he disfrutado, lo he sentido mucho más actual de lo que podría pensarse a
priori. Publicado en 1960, algunos temas abordados son muy vigentes, otros se
han agravado.
No
es un simple recorrido por diversos Estados de USA. Son sus impresiones, su
capacidad de observación, sus conversaciones. Su análisis de la población con
la que se encuentra. El racismo brutal en el espectáculo ante la escuela del
grupo de “animadoras”.
Nuestros
anhelos de marcharnos, de ir a otro lugar, de viajar. Las raíces, las
fronteras, las formas de expresión, el patriotismo, la implicación política (el
silencio, la desidia).
La
transformación constante. La pérdida del lenguaje local causado en parte por la
televisión y el inglés regularizado. El pan que se hacía en casa y el pan
industrial. Autopistas de ocho carriles atestadas de camiones con mercancías.
El
toque que le da su acompañante perruno es delicioso, tierno y sugerente.
También
he sonreído, y me he reído con ganas. La segunda parte termina con su entrada
en el hotel de Chicago. Su habitación no está preparada y él amenaza con
quedarse en el vestíbulo. Le ofrecen la opción de poder bañarse y dormir un
poco en una habitación que acaba de dejar un huésped. Sólo se quita una bota y
empieza a husmear y a imaginarse sobre la vida del anterior ocupante. Es genial.
Selección
de fragmentos
Cada
viaje, safari o exploración es una entidad, diferente de todos los demás
viajes. Tiene personalidad, temperamento, individualidad, carácter único. Un
viaje es una persona en sí; no hay dos iguales
[…] Descubrimos tras años de
lucha que no hacemos un viaje: nos hace él a nosotros.
[…]
querían irse algún día, andar por ahí, libres y desligados, no camino de algo
sino alejándose de algo.
Sucede
que Charley es un perro que lee el pensamiento. Ha habido muchos viajes en su
vida y hay que dejarlo en casa a menudo. Sabe que nos vamos mucho antes de que
aparezcan las maletas y pasea y se preocupa y gime y cae en un estado de leve
histeria, pese a lo viejo que es. Durante las semanas de preparación andaba
siempre estorbando y se convirtió en un engorro puñetero. Le dio por esconderse
en la camioneta, se arrastraba dentro e intentaba parecer pequeño.
He
encontrado muchos lectores más interesados en cómo visto que en cómo pienso,
más ávidos de saber cómo lo hago que de saber qué hago.
Un
alma triste puede matarte más deprisa que un germen, mucho más rápido.
Quizás
hayamos sobrevalorado las raíces como necesidad psíquica. Quizás cuanto mayor
sea el anhelo sea más antigua y más profunda la necesidad, la voluntad, el
ansia de estar en otro sitio.
Los
tristes son aquellos que desperdician su energía intentando retener, pues sólo
pueden sentir amargura por la pérdida y ninguna alegría por la ganancia.
Allí
Charley podía leer con su delicada nariz exploradora su propia literatura
particular en matorrales y troncos de árboles, y dejar su mensaje, quizá tan
importante en el tiempo infinito como estos garabatos que trazo yo con la pluma
sobre papel efímero.
[…]
confieso sin el menor recato que soy un mirón incorregible. Jamás he pasado por
delante de una ventana sin persianas o visillos sin que haya mirado por ella,
jamás he hecho oídos sordos a una conversación que no era asunto mío. Puedo
justificar y hasta dignificar esto alegando que en mi oficio hay que saber
cosas de la gente, pero sospecho que soy simplemente curioso.
El
único escritor bueno es el escritor muerto.
Tengo
la satisfacción de informar de que en la guerra entre realidad y ficción, la
realidad no es la más fuerte.
"Relación
Tiempo con Soledad" […] Tener un acompañante te fija en el tiempo, y
concretamente en el presente, pero cuando el carácter de la soledad se asienta,
pasado, presente y futuro fluyen todos juntos. Un recuerdo, un acontecimiento
del presente y una previsión están todos igual de presentes.
Mi
madre creía que el agua fría en los pies hacía subir la sangre a la cabeza, de
manera que pensabas mejor.
Estoy
absolutamente seguro de que mucha gente oculta experiencias por miedo al
ridículo.
Podría
haber sido también la tendencia del estadounidense cuando viaja. Se va no tanto
para ver como para poder contarlo luego.
Me
pregunté por qué creemos que son tan simples los pensamientos y las emociones
de los animales.
Después
de la experiencia con el perro dentro del parque de Yellowstone, con los osos.
Sinopsis:
«Llevé en mi viaje un acompañante: un
caniche francés viejo y caballeroso llamado Charley. Bueno, se llama en
realidad Charles le Chien. Nació en Bercy, en los arrabales de París, y se
educó en Francia, y aunque sabe un poco de inglés caniche, sólo responde con
rapidez a órdenes en francés. Si no tiene que traducir, y eso le retrasa. Es un
caniche muy grande, de un color llamado bleu, y es azul de verdad cuando está
limpio. Charley es un diplomático nato. Prefiere la negociación a la lucha, lo
que es una suerte, porque lo de luchar se le da muy mal».
En
1960, Steinbeck, acompañado por su perro Charley, recorrió más de 16.000
kilómetros a lo largo de treinta y cuatro estados a bordo de su autocaravana
Rocinante. Durante el viaje conversó con camioneros y campesinos, sintiendo los
miedos y las esperanzas de sus compatriotas. Este libro fue publicado poco
antes de recibir el Nobel en 1962.
Traducción:
Jose Manuel Alvarez Flórez. Nórdica Libros, 2025. Número de páginas: 296. Acceso al inicio.