Viernes a mediodía:
De modo que El Aqsa no es sólo un santísimo lugar del Islam, sino un santuario del nacionalismo palestino, con lo que los viernes a mediodía en el denso ambiente espiritual se amalgama la emotividad religiosa y la patriótica…
Entrada con registro de bolsos, mujeres a un lado y hombres a otro (esa separación también la viviremos en el muro de las lamentaciones, donde además ellos han de colocar sobre sus cabezas un bonito Kippah): Helicópteros sobrevolando y soldados armados por todas partes. Te garantizan tu seguridad.
Esa mezcla de piedad auténtica, liturgia mecánica, justificada curiosidad y papanatismo turístico, es digna de ver, y si uno tiene pujos de investigador sociológico, de analizar.
El Muro de las Lamentaciones es en realidad el lado occidental de la plataforma de piedra construida hace dos mil años por Herodes el grande, para soportar la elevada explanada del Templo de Jerusalén, o mejor dicho, la parte de ese lado que queda al descubierto.
Pero la situación de la Explanada era demasiado atractiva, y los sucesivos amos de Jerusalén, la reconstruyeron e instalaron en ella sus propios templos, mezquitas y palacios. El resultado de las subsiguientes actuaciones sobre la plataforma es que el Muro es obra de muchos. La parte inferior es herodiana, la superior es restauración de los cruzados, de los mamelucos o de los otomanos.
Dejar un papel doblado con un deseo, rezar (opcional) y como signo de respeto algunas mujeres vuelven de espaldas, mirando a la pared, lentamente.
reproduce el camino de Jesús hacia el Calvario desde la escuela musulmana de niños Omairía, donde está la I estación, hasta la iglesia del Santo Sepulcro
… el hombre que tiene las llaves que ha cerrado y abrirá mañana al amanecer, cuando le den la escalera por la mirilla, es un Nuseibah, un miembro de las más antiguas familias árabes conquistadoras, venida de La Meca con el Califa Omar en el siglo VII…
¡Un musulmán viejo y de pura cepa es el guardián del Santo Sepulcro!
No podía ser de otra manera. El Califa, a la vista del irreconciliable antagonismo que había entre las diferentes Iglesias cristianas, no se atrevió a confiarle las llaves del Santo Sepulcro a ninguna de ellas por tenor a los disturbios y adoptó la solución salomónica de encomendársela a una familia fervientemente musulmana. Y desde entonces, a lo largo de los siglos, los Nusiebah, sin caer en la soberbia por haber tenido ministros y primeros ministros en la familia, se pasan de padres a hijos la obligación de venir cada madrigada y cada anochecer a echar las llaves del más sagrado lugar de la cristiandad.
Se han repartido el Calvario con una raya meridiana que divide la capilla en dos, la parte de acá, donde clavaron a Cristo en el madero, mía, la parte de allá donde se levantó la cruz, de ellos…
… en el cubículo de la tumba de Cristo, tan pequeño que no caben centinelas de las tres Iglesias, católica, griega y armenia, por lo que se turnan de acuerdo con un estricto horario...
La hostilidad flota en el aire de la Iglesia, se refleja en la forma en que los distintos sacerdotes hacen cantar a sus grupos de peregrinos para que no se oiga a los demás, o en la anarquía arquitectónica que reina
Escalera que generó un grave enfrentamiento y para evitar mayores altercados se ha quedado ahí.


