domingo, 11 de enero de 2026

Utamaro y sus cinco mujeres + Escritores delincuentes

Utamaro y sus cinco mujeres 

Romper con la necesidad de atrapar las novedades y no quedarse atrás. Para mi el cine no es presente inmediato y actualidad. Me produce cierto regustillo ir a mi aire, y dar saltos en el tiempo. 

La propuesta japonesa me lleva a un mundo lejano, más allá de mapas o siglos. Con asombro observo conductas que resultan extrañas, muy dramáticas (teatrales) y cargadas de ingenuidad. 

Dos escuelas de arte contrapuestas. La vida de los artistas y las cortesanas. Mujeres de familias ricas educadas en un mundo rígido, aferrado a ciertas tradiciones. Mujeres decididas a luchar por el hombre a quien aman. 

Impacta la sentencia del juez a Utamaro. En lugar de una pena máxima (exilio) le obliga a permanecer confiado en su domicilio durante 50 días. Ha de estar esposado, lo que le impide pintar. Cuando finaliza este periodo, sus amigos acuden eufóricos a celebrarlo y él lo único que desea es pintar de inmediato. 

Sensual y delicada la escena en la que pinta sobre la espalda de una bella mujer. Divertido el espionaje al grupo de “ninfas” de pesca en el lago. 


No es de mis favoritas, pero me deja buenas sensaciones. He escrito sobre varias obras del director: 

Cuentos de la luna pálida de agosto 

La emperatriz Yang Kwei-fei

Historia del último crisantemo

Sinopsis: Biografía de un famoso artista japonés. Utamaro es un célebre pintor especializado en el retrato femenino, y sus mejores modelos proceden de los prostíbulos de Tokio. Pero pronto, su arte se convertirá en un trabajo peligroso. 

Título original: Utamaro o meguru gonin no onna. Dirección: Kenji Mizoguchi. Guion: Yoshikata Yoda. Novela: Kanji Kunieda. Reparto: Minosuke Bando, Kinuyo Tanaka, Hiroko Kawasaki. Música: Hisato Osawa, Tamezô Mochizuki. Fotografía: Minoru Miki. Japón 1946, 106 min. 

Escritores delincuentes

José Ovejero 

En el extraordinario libro: La noche en que Frankenstein leyó el Quijote de Santiago Posteguillo, anoté éste que me generó curiosidad, y ahora le ha llegado su turno.

De José Ovejero he reseñado en el blog: Humo: un texto magnífico, de gran calidad. Inquietante y sorprendente. 

Además de contar anécdotas y actos castigados por la ley (algunos probados, otros bajo sospecha), me ha llevado a unas cuantas reflexiones. La desigualdad crónica y perseverante a la hora de aplicar justicia. La escritura como vía de libertad, de expresión, de aprendizaje y una posibilidad para mejorar vidas carentes de estímulos y oportunidades. Estrategias para esquivar censuras y prohibiciones, y ofrecer testimonios sobre el encarcelamiento. Las autobiografías engañosas, mentirosas y manipuladoras. Excentricidades y peculiaridades de escritores o personas que terminaron escribiendo sin haberlo tenido presente antes de pasar por la cárcel. 

Me ha hecho pensar obre nuestra facilidad a la hora de establecer juicios (y prejuicios), partiendo de datos a veces ambiguos. 

Ha sido una lectura a lo largo de un par de meses muy enriquecedora. 

Siguiente paso: Anne Perry. 

Algunos fragmentos 

[...] todos somos renegados en nuestro interior: nos tenemos por más revolucionarios, heterodoxos e iconoclastas de lo que los demás pueden percibir; cualquier oficinista se siente en secreto un aventurero, [...] tendemos a creer, que ese ser oculto que no actúa sino sólo piensa, es verdaderamente nuestro yo. 

Un buen escritor es aquel que tiene una mirada original sobre el mundo y sabe contarnos lo que ve. 

[...] ya que resulta difícil acercarse al porqué, tendremos que buscar refugio en el cómoTony Morrison de su primera novela Ojos azules. 

Todos tendemos a justificarnos de alguna manera. Sería imposible vivir si solo pudiéramos vernos con los ojos de los demás; tenemos que dejar algún rincón protegido, un espacio acorazado en el que olvidar nuestras culpas y nuestras debilidades. 

Los mismos hechos pueden contar historias muy diferentes, basta trasladar el acento de un sitio a otro, reforzar u oscurecer ciertos matices. Con qué versión nos quedamos dice más sobre nuestros prejuicios que sobre la realidad. 

La verdad es seguramente mucho menos contundente que cualquiera de las interpretaciones que pudiéramos dar de los hechos. Las apariencias son eso, apariencias, y las relaciones sentimentales un universo en el que lo oculto tiene siempre más importancia que lo que se muestra a los demás. 

Escribir también puede ser un intento de defendernos de aquellas sombras que, si las dejamos sueltas, si no las amarramos con nuestras palabras, se apoderarán de nosotros. 

Sinopsis: Una truculenta historia de la literatura de la mano de la criminalidad. 
"Quien es capaz de escribir un gran libro no se merece estar entre rejas. Eso debieron de opinar Cocteau y Sartre cuando defendieron a Genet, y tantos otros intelectuales que, a veces sin conocer bien los hechos delictivos de sus protegidos, se lanzaron a una cruzada para liberarlos. 
No me considero inmune a la fascinación por los fuera de la ley. ¿Burroughs mató a su mujer jugando a Guillermo Tell? ¿Álvaro Mutis estuvo en la famosa cárcel de Lecumberri por malversación? ¿Anne Perry fue una adolescente asesina? Quizá, al principio me empujaba sobre todo una curiosidad algo morbosa. Pero los escritores seleccionados no son interesantes solo por su biografía. Lo verdaderamente interesante es la relación entre ésta y su obra, cómo en ambas se entrelazan temas como la culpa, las injusticias sociales, la capacidad redentora -o no- de la escritura, la verdad en la ficción, la mentira en la autobiografía, la relación con la propia violencia, su mirada sobre la cárcel, sobre los jueces, sobre otros delincuentes, la impresionante tensión entre lo que dicen y lo que callan. 

Editorial Alfaguara, 2011. Número de páginas: 344. Acceso al inicio.

  

No hay comentarios: