Dostoyevski
En 2011 hacía una lectura conjunta de Crimen y castigo con una amiga (ambas muy fans durante la juventud, de la literatura clásica rusa). Al empezar ninguna de las dos nos podíamos imaginar lo fascinante que nos iba a resultar y las largas conversaciones que provocaría. Fue una experiencia de alta intensidad.
Ahora me acerco a esta miniserie de TV con curiosidad. Desconozco su biogra. Me hubiera gustado poder intercambiar impresiones con K, pero ya no puede ser.
Voy a suponer que es fiel a la realidad. ¿Qué es lo que más me ha llamado la atención?
A punto de ser ejecutado. En unas condiciones climáticas gélidas, el público asiste expectante al acontecimiento. Tensión ante el inminente disparo final. Lista de nombres, de pie ante un poste, con un saco sobre la cabeza. Sentimos el respirar agitado, el pánico.
Y de pronto llega el perdón. Va a vivir cuatro años como prisionero. Será testigo directo de las condiciones infrahumanas, torturas y castigos brutales.
La brisa es la forma “poética” de referirse a los ataques de epilepsia.
El apoyo constante del hermano (económico, creación de una revista que le llevará a la ruina y al deterioro de su propia salud). Sus enamoramientos y la forma en que va desembocando la pérdida de interés tras el matrimonio. Cómo se sitúa siempre en el centro, arrastrando a quienes más le quieren. Ludopatía.
Condiciones extremas vitales que lo transforman y crean su universo literario. Deudas y pactos que provocan la aceleración de la escritura hasta la extenuación. Fallecimiento de varios de sus hijos.
Capacidad de asombrar y apasionar a quienes asisten a sus lecturas en la universidad.
Un hombre sin esperanza se debilita y muere.
El hombre tiene dentro de sí todo lo bueno y todo lo malo
No creo en la influencia del entorno
La creatividad del escritor es un don divino.
Siento ganas de leer alguna de sus novelas.
Sinopsis 8 episodios. En 1849, Fiódor Dostoyevski es detenido por pertenecer al Círculo Petrashevski, al que se acusa de conspirar contra el zar Nicolás I. En el último momento, la sentencia de muerte es conmutada por cinco años de trabajos forzados en Siberia y otros tantos como militar en Kazajistán. Las condiciones infrahumanas del encierro afectarán su producción literaria posterior. Una labor que puede retomar casi diez años después, cuando el zar Alejandro II decreta una amnistía que le permite continuar publicando su obra.
Dirección: Vladimir Khotinenko. Guion: Vladimir Khotinenko, Eduard Volodarskiy. Reparto: Yevgeny Mironov, Valentina Talyzina, Liza Arzamasova, Alla Yuganova. Música: Alexei Aigui. Rusia 2011, 360 min.
La
maleta
Sergei Dovlatov
Un punto de partida original: el contenido de una maleta muy alejada de la estética de deslizantes modelos ligeros con ruedas. ¿Qué se lleva quien abandona su país para marcharse lejos? Curiosa la colección de prendas y objetos, que dan pie a vivencias sobre las circunstancias que los llevaron a su actual propietario.
Ameno y con bastante ironía. Se lee con agilidad. Nos muestra la realidad. Mi favorito: la “adquisición” de los botines y la posibilidad de derrumbe de la sujeción de la escultura en la inauguración de la estación de metro.
Sinopsis: teñida de un fuerte componente autobiográfico, algo inevitable en un autor con una intensa vida marcada por las circunstancias históricas. El protagonista de la narración se ve obligado a hacer el equipaje para emprender un largo viaje de ida sin billete de vuelta. Mientras va introduciendo en una única maleta todos los objetos que le van a acompañar -muchos menos de los que se esperaba-, el narrador va recuperando episodios de su pasado, fragmentos de una trayectoria vital que le ha llevado hasta donde está ahora, pero con la que inevitablemente debe cortar de raíz. A partir de una ingeniosa excusa narrativa, Serguei Dovlátov va retratando con un humor corrosivo, un toque de melancolía y un lenguaje sencillo pero contundente la difícil situación que se padecía en la Unión Soviética real, tan alejada de la versión oficial que se vendía al exterior.
Traducción: Justo E. Vasco. Metafora Ediciones, Madrid 2002. Número de páginas: 178.
Lengua
viva
Polina Panassenko
Me llama la atención desde la mesa de novedades de la biblioteca. Lo veo a menudo citado y reseñado en redes sociales. Sin grandes expectativas lo empiezo y lo termino rebosante de muy buenas sensaciones.
Su forma de narrar, en apariencia ligera, con destellos de una vida partida entre dos patrias, dos realidades. Una niña que ha enfrentarse a un idioma incomprensible. Maravillosa la forma de relatar esas vivencias los primeros días de escuela.
Combina ternura con momentos dolorosos y situaciones difíciles.
¿Por qué para integrarnos en una sociedad diferente es necesario que nuestro nombre propio se ajuste a su fonética, se acople y haya que dejar atrás el nombre que eligieron quienes nos quieren?
Una vida entre Francia y Rusia. Sus padres, sus abuelos, los vecinos, los posibles secuestradores, la demencia, la muerte y el cáncer. La pelea judicial por recuperar una seña de identidad. Me ha gustado mucho.
Fragmentos seleccionados
Si el sonido funciona, se convierte en palabra. Si no funciona, lo vuelvo a soltar en el río. Un sonido que funciona es un sonido que produce algo. Un sonido que no funciona equivale al silencio.
Lo que no comprendo, lo imagino.
Nos
tumbamos en la cama de hierro, debajo de la reproducción amarillenta de Los
grajos han vuelto. Mientras él, con los ojos entrecerrados, desactiva el
riesgo de infarto, yo estudio los montes y valles de su cara. Hay más piel que
espacio. Sigo los ríos de arrugas que se sumergen y desaparecen en sus propias
orillas. Contemplo la frente echada hacia atrás, la boca entreabierta, la
lengua rosa que contrasta con la piel pálida. Parece una lengua de tortuga.
Para rematar la frase, agita el puño y gruñe. Un gruñido muy hermoso. Queda claro lo que quiere decir. Es tan potente que me hace reír. Parecen los crujidos de un glaciar al contacto con la lava.
Al principio, pensaba que hablar francés sin acento quería decir hablar sin que supieran que soy rusa. Sin que pudieran preguntarme de dónde soy y lo que me trajo aquí.
Quien ha perdido su acento, no es improbable que lo eche de menos. No es obligatorio, pero tampoco descartable. Quizá llegue el día en que mi acento vendrá a pedirme cuentas.
Traducción:
Íñigo Jáuregui. Nórdica Libros, 2025. Páginas: 160. Acceso al inicio






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