Hula girls
Si fuera una obra creada desde Hollywood tendría mucha más audiencia. Pequeña historia basada en hechos reales. Cómo una población dedicada a trabajar en la mina durante varias generaciones se enfrenta a los rumores de cierre y transformación.
¿Es posible que tenga éxito un parque temático hawaiano en un pueblo con temperaturas gélidas? ¿Cómo reciben la idea las familias mineras?
Bonito sueño infantil. Amistad y confidencias. Esfuerzo y decisión. Una profesora extraña. Unas futuras bailarinas que no parecen llamadas al talento.
Me gusta cómo va entrelazando los universos distantes, cómo la rigidez y el desprecio dan paso al respeto y admiración.
No es una gran película, pero deja un maravilloso regusto. Ideal para la resaca navideña.
Sinopsis: En 1965, la Joban Coal Mining Company, una de las grandes empresas mineras de Japón, fue obligada a reducir su plantilla, ya que el petróleo empezaba a sustituir al carbón como recurso energético, por lo que la minería dejaba de ser la industria clave. El pueblo minero de Iwaki y sus habitantes no fueron una excepción. A fin de salvar la crítica situación, la compañía emprendió el gran proyecto de construir "un paraíso hawaiano" en Iwaki. La atracción principal del parque temático era la danza hula.
Título original: Hula gâru. Dirección: Lee Sang-il. Guion: Lee Sang-il, Daisuke Habara. Reparto: Yasuko Matsuyuki, Etsushi Toyokawa, Aoi Yû. Música: Jake Shimabukuro. Fotografía: Hideo Yamamoto. Japón 2006, 108 min.
El
accidente
Se lee en un suspiro. Me esperaba algo más. Una situación con la que creo es fácil identificarse, y, sin embargo, la prosa cortante acelera y no da respiro para emocionar o empatizar.
Escucho la playlist mientras tecleo esta reseña minúscula.
Volveré a su faceta de literatura infantil con la que sí disfruté.
Selección de fragmentos
Y no solo por la perfecta ejecución o por la asombrosa coordinación. No. La exactitud de la memoria vendrá dada, en este caso, por el mismo mecanismo que se pone en marcha cuando uno se queda en los prolegómenos de una maratón o a las puertas de un concierto. Esa maquinaria que consiste en recordar con minuciosa precisión todo lo que pasó justo antes de lo que tenía que haber pasado y no pasó. Ese engranaje que se dispara cuando las cosas se quedan a medias y la memoria rellena el todo con la mitad.
Ella usa la palabra raro, en vez de decir molesto o doloroso. Ella mide mucho lo que dice. Siempre. No quiere parecer una cosa o la de más allá. No quiere sonar esto o lo otro. Y, sobre todo, no quiere que él entienda torcido.
Pero la frecuencia es considerable y es cómoda y es buscada y es, obvio, agradable. Esa cosa de compartir con alguien tus cotidianeidades. Esa cosa tan perfecta y adictiva de sentirse acompañado.
Libros
del Asteroide, Barcelona 2025. Número de páginas: 80. Acceso al inicio.






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