Desde Conciencia Personal (un rincón rebosante de encanto y ternura), Monique me anima a la lectura de este libro. Invito a visitar su reseña, donde se describe a la perfección este curioso texto.Sigo, como en otras ocasiones, sus sabios consejos. Me cuesta localizarlo, lo que lo hace más apetecible (desde luego, somos tremendos). Una vez conseguido, lo coloco en un lugar preferente de la estantería. Y, sinceramente, creo que no he elegido el momento propicio. Me ha costado terminarlo, a pesar de poseer todas esas características que a priori lo hacían irresistible.
Casas sin techos para poder contemplar el cielo. La realidad es sólo una fantasía exageradamente bien peinada. Recetas para la elaboración de amuletos. Espejos que reflejan la verdad y la mentira, el pasado, el presente y el futuro. Baúles de levedad y gravedad. Canicas de color naranja de cristal de Murano. De profesión: querer a un actor y dotarlo de juventud y glamour. Redes azules cuya misión es la de felicitar los cumpleaños de las personas solitarias y tristes. Manera ilusionista de construir. Volar por el movimiento de las pestañas y caminar por un sendero. Guardar los recuerdos en cajas de hojalata.
Galería de cuadros y leyendas que adornan a los personajes de esta original historia de utopías y sueños.
Los mapas se pueden hacer sin cadenas, cuerdas, pasos, triángulos, brújulas… escalas, compases, lápices, gomas de borrar, reglas… No se pueden hacer sin la valentía.
Esperar en los andenes y puertos no es lo mismo que viajar.
HACE UN AÑO: Mulholland Drive













