Sacrificar la verosimilitud en beneficio de la emoción pura
Es la historia de un joven
canadiense que huye de Londres para llegar a Escocia, a fin de encontrar las
huellas de los agentes secretos que han apuñalado a una mujer en su propio
apartamento. Sospechoso de asesinato para la policía y acosado por los espías.
De la novela de John Buchan,
escritor al que Hitchcock admira.
Lo
que me gusta de Bucham es algo profundamente británico, lo que nosotros
llamamos “understatement” (subvaloración, subestimación). Es la presentación en
tono ligero de acontecimientos muy dramáticos.
Escribí
este guión en colaboración con Charles Bennett, pero me acuerdo de que en
aquella época experimenté un método que consistía en escribir el film hasta en
sus menores detalles, pero sin poner una sola frase del diálogo... Deseaba que
el contenido de cada escena fuese muy sólido y que constituyera un pequeño
film.
Curiosidades: la escena de la
noche en la granja (que no figura en la novela), inicialmente
la había pensado con el trío durmiendo en la cama, y al levantarse el marido,
ella incita al protagonista... a que coma las sobras del pollo de la cena. Sin
embargo lo rodado resulta mucho más místico y dramático, en apariencia uno de
tantos obstáculos que ha de superar en su fuga; pero con consecuencias
relevantes.
Una desconocida le pide que la
acompañe, se queda en su casa y le confiesa aterrorizada que es una espía, consigue
huir escondido en medio de un desfile del Ejército de Salvación o aprovechando
la interrupción de un rebaño de ovejas en medio de la carretera…
No me extraña que la mujer del
tren, posteriormente en la conferencia política no crea ni una sola palabra.
No
filmo nunca un trozo de vida porque eso la gente puede encontrarlo muy bien en
su casa o en la calle o incluso delante de la puerta del cine. No tiene
necesidad de pagar para ver un trozo de vida. Por otra parte, rechazo también
los productos de pura fantasía, porque es importante que el público pueda reconocerse en los personajes.
Rodar películas, para mí, quiere decir rodar en primer lugar y ante todo contar
una historia. Esta historia puede ser inverosímil, pero no debe ser jamás
banal. El drama es una vida de la que se han eliminado los momentos aburridos.
Luego entra en juego la técnica, y aquí soy enemigo del virtuosismo. Hay que
sumar la técnica a la acción... La belleza de las imágenes, la belleza de los
movimientos, el ritmo, los efectos, todo debe someterse y sacrificarse a la
acción.

Acudes a un music hall (ponte en
situación, ya sé que no es el espectáculo de mayor actualidad). La
representación finaliza con una soberana bronca en la que se ve envuelto gran
parte del público. Suenan dos disparos y al huir, entre la multitud, una
misteriosa mujer te agarra del brazo y te pide que la acompañes A TU CASA. Allí
la invitas a cenar, pero no es una noche de lujuria y pasión, ni tan siquiera
una romántica velada a la luz de las velas. Ella teme por su vida, te cuenta
que es una agente secreta (espía internacional) y que debe proteger al Reino
Unido de la posible extracción de un secreto del ministerio de defensa. ¿La
creerías?
Un hombre entra de repente en el compartimento
que ocupas en el tren. Se abalanza sobre ti, te besa y te pide ayuda (vale, no
ocurre a menudo). ¿Le creerías cuando a continuación irrumpen serios policías
que lo persiguen?
Fragmentos
del libro de François Truffaut, El cine según Hitchcock.