El secreto de las flores
Con los recientes lanzamientos de sus novelas, crece mi curiosidad por la autora. Elijo este libro, anterior, disponible sin esperas en las estanterías de la biblioteca.
No suelo leer volúmenes gruesos, pero en esta ocasión lo celebro porque esa longitud me permite vivir más tiempo en la historia y con los personajes.
Lo he disfrutado de principio a fin. Entrelaza vivencias crudas, con otras de inmensa belleza. La construcción de personajes es soberbia, con una complejidad alejada de las primeras impresiones. Me parece imposible no querer a la protagonista. La breve e importante presencia de Sasha es de las que prevalece largo tiempo tras cerrar la novela.
Quiero leer más. Seguro que vuelo a ella en unos meses (tengo la manía de variar, pero sé que no tardaré demasiado).
Algunos fragmentos (he guardado muchos, esto es solo una selección).
Mi abuela me enseñó desde muy niño como atrapar las estrellas: basta con poner por la noche una palangana con agua en medio del patio para tenerlas a tus pies.
Habría podido marcharme, abandonar a Philippe Toussaint tras la muerte de nuestra hija, pero no tuve ni la fuerza ni el valor. Philippe Toussaint era la única familia que me quedaba. Permanecer cerca de ese hombre era también estar cerca de Léonine. Ver los rasgos de su padre cada día era ver los rasgos de ella. Pasar por delante de la puerta de su habitación era acariciar su universo, sus huellas, su paso por la tierra. Yo sería definitivamente una mujer que no abandonaría jamás lo que me había quitado.
No sé si se puede juzgar la vida de un hombre por la belleza de su entierro, pero el de Marcel Gambini ha sido uno de los más bellos a los cuales he podido asistir.
Minor
swing / Django Reinhardt
No lloréis mi muerte. Celebrad mi vida.
En ese momento, cuando le vi agitarse y sonreír, sentí algo cálido en el vientre, una especie de felicidad. No algo fingido, ni tampoco una de esas crisis vitales que duran apenas unos segundos, sino una plenitud, una sonrisa en los labios que no había sido barrida inmediatamente, ganas de vivir, sencillamente. Ya no estaba teledirigida sino habitada.
El otoño es una canción de cuna por la vida que regresará.
Antes de saberlo, el día en que abrí la maleta azul llena de regalos, le dije a Sasha que el hombre con el con el que compartía mi vida sin haberla realmente compartido nunca era sin duda mucho mejor de lo que había dejado entrever.
Traducción:
Pz Pruneda Gozálvez. Editorial B, 2019. Número de páginas: 496.

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