¿Qué nos lleva a ver o revisar
una película? El comentario de un amigo o de un blog, el director o una actriz,
la adaptación de un libro, el lugar en el que transcurre la historia, la
promoción, la carátula del DVD o el título, la curiosidad por descubrir cosas
nuevas, los recuerdos y las añoranzas, las casualidades...
Las dos obras de las que voy a
hablar permanecen en mi memoria (sí, esa capacidad que tengo tan oxidada,
atrofiada, como dirían los más crueles), y, de pronto, en una noticia sobre el
estreno de una película alemana, hacen un repaso al tratamiento de los tríos
amorosos en el cine, y aparece esta imagen.
Una mujer para dos
Anda que se quedaron contentos
con semejante derroche creativo a la hora de traducir el título...
Ella entra en el vagón del tren.
Observa a dos hombres profundamente dormidos (qué divertido), y saca su
cuaderno para inmortalizarlos en una caricatura. Cuando ambos se despiertan,
será ella quien ha caído plácidamente en brazos de Morfeo. No pueden frenar su
curiosidad por la bella dama, y espían entre las páginas del bloc, hasta que
llegan a su propio retrato. Así surge una amistad duradera y el amor.
Ejercerá como la más feroz de las
críticas de arte para sacar lo mejor de cada uno (escritor y pintor). Forman un
trío perfecto, pero ¿se puede querer a dos bandas y no lastimar a nadie?
TÍTULO
ORIGINAL Design for Living. EE UU 1933, 90 min.
DIRECTOR Ernst Lubitsch. GUIÓN Ben Hecht, Samuel Hoffenstein (Obra: Noël Coward). MÚSICA
John Leipold. FOTOGRAFÍA Victor Milner (B/N). REPARTO Fredric March, Gary Cooper, Miriam Hopkins, Edward Everett Horton, Franklin Pangborn, Isabel Jewell
Ninotchka
Por hacer un doblete, porque
estaba leyendo un libro con mucho aroma soviético, porque evoca unos cuantos
recuerdos, y porque la tenía en casa a mano (que la comodidad también es un
punto).
Tres bolcheviques llegan a París
con la orden de vender unas joyas confiscadas. En la cámara real de un gran
hotel (la habitación dispone de caja fuerte, ése es el único motivo de
semejante dispendio,) empiezan a disfrutar de la vida capitalista y sus lujos.
Y a lo bueno, todos nos acostumbramos! Para poner orden llega una camarada
enviada desde Rusia. Pero en su misión se cruzará un hombre, conde sin oficio
y, además, valedor de la
Gran Duquesa que reclama las alhajas.
Memorables algunas de las escenas
de la transformación que sufre Ninotchka, la comida en el bar de proletarios
franceses, testigos de los vanos intentos por provocar una carcajada o unas
inofensivas copas de champán (el paso de la leche a la uva).
EE UU 1939, 110 min. DIRECTOR
Ernst Lubitsch. GUIÓN Charles Brackett, Billy Wilder, Walter Reisch (Historia:
Melchior Lengyel) MÚSICA Werner R. Heymann FOTOGRAFÍA William
Daniels (AKA William H. Daniels) (B/N) REPARTO Greta Garbo, Melvyn Douglas, Bela Lugosi, Ina Claire, Sig Ruman, Felix Bressart, Alexander Granach, Rolfe Sedan, Gregory Gaye, Edwin Maxwell, Richard Carle
Sin duda, dos ejemplos de comedia
que nos hacen pasar un buen rato.





















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