La música me transporta. En
medio de un concierto, entre cientos o miles de personas, es como si estuviera
a millones de kilómetros del universo. Me siento libre, lejos de lo cotidiano y
de todo.
La música está a mi lado cada
día. Las actuaciones en directo son ocasiones muy especiales para poder
compartir con amigos esas sensaciones tan maravillosas.
Desde hacía unos meses estaba
anunciado un evento con The National como cabeza de cartel. Los vi en
Barcelona, en el Primavera Sound, y sus discos me encantan. El escenario, A
Praza da Quintana, en Santiago de Compostela, insuperable.
Compra de entradas online, con
un nuevo descubrimiento, cada plataforma pone un precio de salida y después
añade gastos de gestión a su antojo. Hay que comparar y, evidentemente, a por
la más barata. En mi caso, un ahorro de casi 4 euros….
Se acerca el gran momento y el
pronóstico del tiempo es cada vez más feo. De feo pasa a horrible, y la
organización decide realizarlo en un espacio cerrado…. Una de esas naves en la
periferia, rodeada de comercios que buscan esos enclaves estratégicos. Verde y
monte alrededor. Lluvia, viento y frío a finales de abril. Galicia, por algo
tenemos un paisaje sublime…. Regado a conciencia.
Nada de modelito para la
ocasión. Botas, parka y paraguas. El glamour en estado puro….
Mis impresiones: el lugar es
infame. Ideal para las ferias de ganado, sin duda. Poca, muy poca afluencia de
público. El sonido, por momentos, insufrible. Y con todo, floté por los aires,
disfruté con esas maravillosas canciones. Un repaso al último disco, con
pinceladas de trabajos anteriores. Unos bises de infarto, y un cierre emotivo,
a coro con la entregada concurrencia.
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