martes, 26 de mayo de 2015

El juego del ahorcado de Imma Turbau


Cuando David se suicidó, Sandra y él llevaban ya años sin verse. Pero ambos sabían que seguían atados por un oscuro secreto, por algo que ocurrió una tarde de verano cuando los dos formaban una pareja de adolescentes rebeldes y enamorados. Algo trágico e irremediable que iba a marcar sus vidas para siempre. Con una prosa directa y envolvente, y unos protagonistas con una fuerza y un carácter inolvidables, El juego del ahorcado nos acerca a una tormentosa iniciación sentimental en la España de los años ochenta. Es la historia de un amor tan salvaje como sólo puede serlo el de la adolescencia, pero es también una historia de suspense, un drama psicológico y un retrato agridulce de los jóvenes de todos los tiempos, que guardan secretos, que crecen a escondidas de sus mayores y que conservan la crueldad y la inocencia de los niños. Una novela sorprendente que atrapa al lector en los hilos de una trama absorbente y llena de claroscuros. Con un ritmo irresistible y un tono irónico, duro y a la vez dulce y nostálgico, El juego del ahorcado nos acerca al instante en que se deciden las vidas, a esos juegos adolescentes que muchos años después se cobran víctimas...

Nº de páginas: 144 págs.
Editorial: LITERATURA RANDOM HOUSE, Barcelona 2005.
ISBN: 9788439710868

Uno de tantos tesoros escondidos en las estanterías de la biblioteca. Una búsqueda arbitraria, como tantas otras. Salgo con dos libros pequeños, en apariencia muy fáciles de leer. Y serán dos verdaderas maravillas.

Tras un trágico suceso, la protagonista, narra durante una noche de liberación y desahogo, toda la historia vivida con su amigo, y primer amor, David.

Me ha parecido un ejercicio narrativo brillante y original. La historia, aunque contada de forma bastante breve, llega a lo más profundo. Desgarradora y directa. Reflexiones de quien ya no puede guardar durante más tiempo todo ese dolor y los secretos largamente escondidos.

… cuando me cuesta respirar, cuando parece que los pulmones se estrechan, tomo aire de un libro, de una película, de una canción. Sé que son placeres solitarios, porque las emociones que nos producen no sabemos transmitirlas como las sentimos, pero no sé hacerlo de otra manera, no sé pedir ayuda cuando la necesito. Por eso aún no le he dicho a nadie, a ninguno de mis amigos, que has muerto y me duele todo.

Aquel verano me crecieron unas alas enormes, demasiado grandes para usarlas sin torpeza.

Fue entonces cuando entendí que la gente puede esforzarse por un tiempo, pero no cambia. Me fue muy útil, más adelante, saber eso.

Éramos cazadores de sensaciones desapacibles, que es lo que son todas las personas insatisfechas.

-      Yo hago lo mismo, Sandra, no tengo problemas hasta que los he solucionado, pero, créeme, no es un buen método para la vida. Lo normal y saludable es sacarlo todo, contarlo, desahogarse, dejarse aconsejar.

Primera novela de la autora, y también con la que la conozco yo. Muy recomendable. Llevada al cine en 2008, habrá que verla.




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