miércoles, 6 de mayo de 2009

Historias de Nueva York – Enric González

Nunca he sentido una especial atracción por esta ciudad estadounidense. Soy totalmente urbanita, pero feliz en espacios más reducidos (y manejables). Sin embargo me gustan las lecturas sobre lugares que no conozco, y más si quien lo cuenta es un gran periodista, con un estilo que personalmente admiro. Además en mi memoria están todas esas imágenes con las que hemos crecido, que hacen mucho más familiar este paisaje.

Ejerció allí como corresponsal y, de forma sencilla y muy amena, nos habla de las personas que durante esa etapa fueron muy importantes para él, de las leyendas que esconden algunos edificios, barrios o personajes.

Por destacar algo, ya que cualquier fragmento resulta muy jugoso, y porque alguna vez nos hemos visto en situaciones similares:

Instalarse en una ciudad y buscar apartamento suele ser fatigoso. En Maniatan lo es especialmente, porque las viviendas se dividen en dos categorías: aquéllas que uno puede pagar, y aquéllas en que uno está dispuesto a vivir. Cuando uno encuentra al fin un apartamento asequible (hablo de alquiler no superior al sueldo mensual) y habitable (en el sentido en el que son habitables los iglús y los cementerios de El Cairo) puede considerarse doctorado en ciencias inmobiliarias.

Sobre los taxistas que conducen esos vehículos amarillos que tantas veces hemos visto en las pantallas de cine y televisión:

…por cierto, constituye una gran fuente de información sobre la actualidad mundial. Suelen saber poco sobre la ciudad o, en ciertos casos, nada; llegaron la semana pasada , en un día se estudiaron el papel moneda, aprendieron anteayer algunas palabras inglesas y hace un par de horas les pusieron un volante entre las manos. Pero pueden relatar (si uno habla su idioma, o si hablan un inglés comprensible) cómo son los rituales de boda en Karachi, o las causas de unas matanzas en Nigeria a las que ningún diario occidental presta atención, o la mejor forma de degollar un pollo.

Este gesto tan cómico e inevitable:

Los forasteros en Nueva York somos reconocibles porque vamos por la calle mirando hacia el cielo con la boca abierta. A algunos se les pasa en unos días. Otros llevamos la nuca encajada entre los omóplatos durante meses. Soy de los que se emboban con los rascacielos, quizá porque me producen vértigo, o porque son las catedrales contemporáneas, y están para eso, para embobar a gente como yo.

En resumen, acabas de leerlo y te entran unas ganas terribles de hacer la maleta; aunque en mi caso, eso es muy sencillo, no necesito excusas.

Encuentro virtual

Crónicas futboleras recogidas en un blog.



HACE UN AÑO: La torre de Suso

4 comentarios:

Unknown dijo...

Justo esta semana he terminado un reportaje sobre como encontrar piso y la vida en la Nueva York actual. Estuve la semana pasada en la Gran Manzana y aunque yo soy más de ciudad chica y no deja de resultar diferente ver a esta ciudad sin focos ni maquillaje cinematográfico, me encantó la sensación de estar en una especie de villa-XXL, donde por muy grande que sea todo, la seguridad y sus gentes te hacen sentir como en un pueblo (salvando las distancias y alturas).
Además soy un amante también de las hamburguesas por lo que no sufrí mucho con el estomago!
Aparte de terror juvenil, de lo que más he leído en libros son los que tratan de Nueva York.
No dejes de hacer las maletas! :)

Muakk!

Paco dijo...

No conoc'ia el libro, y eso que soy un fan incondicional de Nueva York, ciudad en donde he vivido momentos magn'ificos. Esos momentos, si te interesan, est'an recogidos en mi antiguo blog (www.robertozucco.bitacoras.com)en la secci'on CIUDADES DE MI VIDA. Ah'i estan todavia. Un abrazo, Paco.

LU dijo...

MRM, pues si no conoces este libro y acabas de venir de NYC, te lo recomiendo porque se recrea en historias muy curiosas sobre los orígenes de los barrios, los edificios, los mafiosos, los rincones que para él son especiales. Es una visión distinta y desde el cariño por una ciudad en la que vivió este periodista. El libro es pequeño y muy ameno, ideal para cualquier momento.

Sé que tiene otro, en la misma línea dedicado a Londres que lo tengo apuntado como futura lectura.

La verdad es que las grandes ciudades también tienen su encanto. Pero a mi, para vivir, me gusta mucho más lo pequeño. Vigo cumple con ese requisito.

Para viajar, lo dicho, siempre tengo ganas, desde sitios cercanos, hasta otros muy muy lejos. Conocer nuevos lugares y gentes, otras costumbres, otras culturas. Es fascinante.

De momento a esperar por las ansiadas vacaciones y no sé si antes caerá algo de fin de semana, porque la ausencia de festivos va a ser muy dura.

Biquiños

LU dijo...

Paco, el domingo, con tiempo y tranquilidad me paso por tu antiguo blog, seguro.

Pues lo dicho, y si has vivido y disfrutado en esa ciudad, creo que este libro te transmitirá mucho más que datos.

Biquiños