martes, 1 de noviembre de 2011

Nader y Simin / Negar y Ashkan



Nader y Simin, una separación


TÍTULO ORIGINAL Jodaeiye Nader az Simin. DIRECTOR Y GUIONISTA Asghar Farhadi. REPARTO Sareh Bayat, Sarina Farhadi, Leila Hatami, Kimia Hosseini, Shahab Hosseini, Babak Karimi,Peyman Moaadi, Ali-Asghar Shahbazi, Shirin Yazdanbakhsh. MÚSICA Sattar Oraki. FOTOGRAFÍA Mahmoud Kalari.  Irán 2011, 123 min. Oso de Oro a la mejor película, Mejor actor, Mejor actriz en el Festival de Berlín. WEB OFICIAL

Matrimonio que se enfrenta a un importante dilema. Ella quiere marcharse del país para que su hija crezca en un entorno más favorable, y él tiene que cuidar a su padre enfermo de Alzheimer. Imposible llegar a un acuerdo, por lo que Simin se marcha a casa de su familia, y Nader ha de contratar a una mujer que le ayude con el anciano. Un día, padre e hija llegan antes de lo previsto a casa y se encuentran al abuelo solo, atado y en el suelo. Punto de partida para una fuerte disputa que vendrá acompañada de consecuencias inesperadas para todos.




Sencillamente maravillosa, rebosa sentimiento. Actores que hacen naturales situaciones complejas. Una narración donde afloran detalles sobre el islamismo, el pecado o el poder masculino, característicos de la dominante cultura persa, que sin embargo se rebela y nos muestra otras formas de actuar y de pensar; gente más independiente, con medios socio-económicos que les dan cierta capacidad de decisión. Un drama familiar inmerso en un extraño proceso judicial. Una madre que lucha, un padre que defrauda a su hija y se siente desbordado.




Se respira amor y delicadeza en Nader, con su padre que ni tan siquiera lo reconoce, y con su hija que descubrirá que su progenitor no es perfecto como ella creía.



Nadie sabe nada de gatos persas

TÍTULO ORIGINAL Kasi az gorbehaye irani khabar nadareh. DIRECTOR Bahman Ghobadi. REPARTO Hamed BehdadAshkan KoohzadNegar Shaghaghi. GUIÓN Bahman Ghobadi, Hossein Mortezaeiyan, Roxana Saberi. FOTOGRAFÍA Turaj Mansuri. Irán 2009, 106 min. Premio Especial del Jurado (sección "Una Cierta Mirada") en el Festival de Cannes.

Una pareja de músicos necesita pasaporte y visado para tocar fuera de su país. Tienen que recurrir a las vías ilegales y pagar grandes sumas de dinero. Mientras intentarán organizar un concierto en la capital iraní.




Cercano al documental, con muestras de la rica escena musical, el director graba video-clips con imágenes de Teherán, y un hilo conductor con elementos de ficción. Quiere mostrar la persecución y censura que ejerce el Ministerio de Asuntos Islámicos sobre las representaciones artísticas: la música ha de tener contenido religioso, no puede haber una mujer solista, han de ensayar en locales escondidos con el peligro constante de ser denunciados a la policía, necesitan permiso para tocar en directo o editar un disco… Las mismas trabas se pueden aplicar al mundo del cine.

Sorprendente. Me he quedado con la boca abierta escuchando toda esa música que nada tiene que ver con la tradición árabe. Influencias del pop alternativo en un país que está dominado por el odio a lo que denominan capitalismo, el enemigo. De nuevo, aparecen minorías, personas que desean un cambio, libertad y poder componer una letra y una melodía que no se vea sometida a las doctrinas más radicales.





Maravillosa escena en la que el grupo pone en común sus sueños o la actuación a la luz de las velas.

Curiosidad: tampoco está permitido sacar a un perro a la calle, y menos acariciarle, o simplemente tocarle. Quien desee tener un animal, lo ocultará en casa.

Rodada en dos semanas, antes de que Negar y Ashkan salieran del país. Descubierto por las autoridades, el director tuvo que abandonar Irán.

 Más información en Días de cine.



Dos excelentes propuestas.




2 comentarios:

Angelus dijo...

Te devuelvo la visita. El cine iraní (el cine llamado de autor, en general) siempre me ha echado para atrás, pues ha sido para mí sinónimo de aburrimiento (es lo que tiene haber sido educado en el cine clásico americano de los 40 y 50), sin embargo, sucumbí ante esta película por -como comento en mi blog- la vida que transmite y la complejidad de los personajes. Un autor al que no se le puede perder de vista. Saludos.

LU dijo...

Angelus, a mi, cada vez me gusta más el cine que conmueve, que nos hace vivir y disfrutar (o llorar) con sus personajes y sus historias. Antes solamente temíamos acceso a las grandes producciones, pero ahora, gracias al DVD e Internet, se ha ampliado mucho la capacidad de elección, sobre todo para quienes no vivimos en una ciudad con buenas salas de cine alternativas.

La otra película iraní de esta entrada también podría romper ciertos esquemas del cine más tradicional de ese país. Es fresca y capaz de transmitir las inquietudes de artistas sometidos a una férrea censura.

Gracias por tu visita.