domingo, 30 de octubre de 2011

La mujer justa – Sándor Márai




Un hombre y sus dos matrimonios. La misma historia (o no), desde la perspectiva de los tres protagonistas. La primera mujer, guapa, culta y hecha a la medida de la sociedad burguesa a la que pertenece el marido. Sin embargo un día descubre que él siempre ha deseado a otra. Él narra, desde la más absoluta soledad y abatimiento, su vida amorosa. Perteneciente a una familia rica, apenas ha tenido que arriesgar nada, se ha podido dedicar a cultivar su intelecto y a mantener lo alcanzado por sus antepasados. La segunda mujer nació muy pobre, vivió durante años en un agujero y sirvió de criada en la familia de su futuro marido. Resentimiento e incomprensión son los motores de sus acciones.

A veces pienso que uno decide hacer algo no porque sea una cosa buena o sensata sino simplemente porque puede hacerlo.

Cuando uno empieza a llorar es que está intentando engañar al prójimo. En ese momento el curso de los acontecimientos ya ha concluido. No creo en el llanto. El dolor no tiene lágrimas ni palabras.

No es cierto que el sufrimiento nos purifique y nos haga mejores, más sabios y comprensivos. Nos vuelve demasiado lúcidos, fríos e indiferentes. Cuando, por primera vez en la vida, comprendes de verdad lo que es el destino, adquieres una especie de serenidad, te sientes aliviado y terriblemente solo en el mundo.

Siempre hay una mujer justa que vive en alguna parte.

Hay quien vive como si caminase siempre por terreno llano, con un bastón de paseo en una mano, y hay quien vive como si continuamente tuviera que lanzarse de cabeza al océano Atlántico.

Pero hay momentos en la vida en que comprendemos que lo absurdo, lo imposible y lo inconcebible son en realidad tan ordinarios como sencillos.

…la razón no puede iniciar, ni detener los sentimientos. Pero puede disciplinarlos. Los sentimientos, cuando se vuelven peligrosos para uno mismo y para los demás, se pueden enjaular.

Nosotros no vivimos en una auténtica cultura. Lo nuestro es una civilización de masas, anodina, mecanizada y enigmática. Todos se llevan su parte, pero a ninguno le proporciona verdadera felicidad.

Con un estilo exquisito, desmenuza el interior de cada personaje y sus circunstancias. Demasiado minucioso, a mitad del texto, se me hace ya un tanto densa la lectura.



HACE UN AÑO Y DOS DÍAS: La linterna roja

HACE UN AÑO: Hiroshima,mon amour

6 comentarios:

Pepe del Montgó dijo...

Gracias por avisar. Yo he metido en la maleta "Pasolini, obra y muerte" de Antonio Monclús por si llueve.

Bargalloneta dijo...

No me sonaba el título pero pinta muy bien
petons

Mario dijo...

Tengo varios libros de Márai y todavía no me he leído ninguno, éste parece el apropiado para empezar con él o quizás el último encuentro, su obra más famosa. Lo que sí, es que tu escrito me ha recordado esa deuda pendiente. Besos.

Mario.

LU dijo...

Pepe, buen viaje y deseo que no llueva, para que puedas disfrutar al máximo. El libro puede esperar a tu regreso, seguro.

Biquiños

LU dijo...

Bargalloneta, escribe muy bien, la perspectiva a tres bandas es muy interesante (curiosas coincidencias y tantas contracciones); sin embargo me ha costado un poco acabarlo. No me emociona, y eso lo he echado mucho de menos, ya que una historia de amor tan triste y las circunstancias difíciles en las que se desarrolla, quedan un tanto apagadas por la dialéctica de la burguesía y la cultura.

Biquiños

LU dijo...

Mario, para mí también es el primer libro de este escritor húngaro. Dudaba entre dos, pero me decanté por éste tras leer una breve entrevista con recomendación incluida en el blog Lo que leo:

http://loqueleoloqueleo.blogspot.com/2011/10/negro-y-blanco-con-teresa-viejo.html

Espero que lo disfrutes

Biquiños