viernes, 9 de diciembre de 2011

La suerte de Emma


Un momento divertido.


Max sale del hospital con un diagnóstico demoledor: le queda poco tiempo de vida. Entonces opta por tirar la casa por la ventana rumbo al sol mexicano. Para ello necesita “algo de pasta” y allí está la caja de caudales (en un concesionario de coches) donde guardan el dinero de los chanchullos que no declaran. No es su día de suerte: la exuberante administrativa rechaza, con una sonrisa (y cara de descomunal sorpresa), su invitación a cenar; y en pleno robo, le pillan con las manos en la masa (su amigo, a la par que socio). No dispuesto a rendirse, huye a toda velocidad en un lujoso vehículo (que tampoco le pertenece, ya puestos…).  Pero como dije, no está en racha, y en la persecución, de noche y bajo una intensa lluvia, se empotra contra una valla.

 



4 comentarios:

Troyana dijo...

Lu,
ésta la vi y me gustó.Vengo de dejarte comentario en Zinéfilas intentando contestar a todas las preguntas y reflexiones que dejas en el aire al final.
biquiños!

Bargalloneta dijo...

Yo también vengo de Zinéfilas, a mi también me gustó mucho

LU dijo...

Troyana, creo que al acabar de verla, sí que da pie a numerosas reflexiones, o al menos a una prolongada conversación sobre el estilo de vida que llevamos. Tan apegados a lo material. Ese pobre hombre, esa vida gris que lleva, y sólo se le ocurre robar para irse al Caribe. Solo, sin nadie, aparentemente sin familia ni amigos…. Qué duro!!!

Los toques de humor y ese lado tierno son un gran acierto porque el trasfondo es muy duro.

Biquiños y gracias por contestar siempre con tantas ganas.

LU dijo...

Bargalloneta, con el paso del tiempo supongo que perduran esas buenas sensaciones, y no es tan sencillo recrear lo que plantea esta película y en base a dos seres tan peculiares, y encantadores a la vez.

Gracias por el paseo que te has dado por la tartaruga.

Biquiños