domingo, 18 de diciembre de 2011

Paseo por Oporto



 
Última escapada del año.

Ya en la entrada los turistas (españoles) se agolpan para intentar robar una imagen, ante el cartel de prohibidas fotos y la cara seca del vigilante. La librería Lello e Irmao, en cuyo interior destaca el yeso pintado imitando madera, su escalera a la planta superior y las vidrieras del techo. Ha sido utilizada para rodar escenas de la saga de Harry Potter. Salgo con una bolsa y un par de compras.

A media mañana un café que resultaría el más delicioso de todo el fin de semana.

Ribera del río y cruzamos al otro lado, para comer. Empieza a llover con más fuerza y aprovechamos para visitar el Palacio de la Bolsa (con más yeso que simula la madera más noble) y la iglesia de San Francisco (imposible no quedarse boquiabierto ante semejante suntuosidad de tallas doradas).

Un viejo tranvía, al fondo la catedral, con vistas a la ciudad. Edificios con azulejos, modernistas y aroma navideño. Un arroz con marisco y una exposición de coches antiguos.





10 comentarios:

Penélope dijo...

Te quedó chulísimo. Yo llevo 2 días peleándome con las tecnologías para darles a los BABIES un Movie Maker... Al final tengo 1 más 1 borrador...
Esto no es para mí.
PORTO, precioso.

Juli Gan dijo...

¡Qué hermoso! Llevo años queriendo ir a Portugal y al final siempre lo dejo correr. Con vídeos como el tuyo, me decidiré.

Mónica dijo...

Me ha encantado pasear de nuevo por esas calles y ver tu vision de la ciudad, muchas gracias por compartirlo. Un abrazo

LU dijo...

Penélope, requiere un poco de paciencia y eso, a veces, nos falta. Pero sé que acabarás consiguiendo unos vídeos preciosos.

Ya le pedí a nuestra distribuidora el documental.

Biquiños

LU dijo...

Juli, yo es que lo tengo al lado. Y viviendo en esta esquinita gallega, es el destino ideal para un fin de semana.

LU dijo...

Mónica, son sólo unas cuantas imágenes captadas con la cámara, porque tú sabes que esa ciudad es mucho más. El aroma del café no se puede fotografiar, pero ahí está también.

Biquiños

Mario dijo...

Viajar siempre tiene su encanto, soy sedentario por naturaleza pero creo que en algún momento cambiaré esa característica y daré rienda suelta a una existencia más aventurera- también espero tener facilidades que ayuden pero soy optimista- que eso es viajar, conocer, comer bien, visitar museos o librerías, disfrutar de la arquitectura, mirar, descubrir... todo depende del enfoque, puede ser muy beneficioso no solo recreativamente, se puede aprender mucho de las tantas culturas en aquellas visitas. Besos.

LU dijo...

Mario, sin duda viajar es mucho más que el desplazamiento con maleta y cámara de fotos. Son muchas sensaciones, vivir durante unos días con otro ritmo, casi como si fueras otra persona, alejada de lo cotidiano, de lo conocido. Es fantástico todo lo que podemos aprender en los viajes, las lecturas previas, ese intercambio de impresiones, y lo que nos traemos al volver.

Se acaba el año y los viajes son siempre algunos de mis mejores recuerdos.

Biquiños

Pepe del Montgó dijo...

Pasé unos días fabulosos en Oporto, ciudad que está hecha para pasear y volver atrás en el tiempo. Mi único error fué perder el tiempo visitando unas bodegas de oporto por aquello que ese vinito es bueno. Recuerdo también un grupo bailando a la orilla del río. Desde luego Oporto hay que patearlo y "comerlo"

LU dijo...

Pepe, esta vez la lluvia no nos permitió pasear tan a gusto, pero tuvimos la oportunidad de ver interiores desconocidos.

Yo en las bodegas solamente estuve una vez, en una excursión de fin de curso, y con una edad muy peligrosa para estar rodeados de vinos. Apenas lo recuerdo…

Biquiños