miércoles, 19 de enero de 2011

Jerusalén

Amman por libre o ir a Jerusalén. Ésas eran las alternativas para el último día. Sin dudarlo, a pesar de todos los inconvenientes: muy poco tiempo y grandes dificultades para pasar las fronteras (burocracia interminable, aparato que registra el iris, huellas dactilares y un sello de entrada a Israel que inutiliza el pasaporte para futuros viajes por países vecinos). Mereció la pena. Es impresionante y gracias al guía (palestino residente en Israel y con pasaporte jordano), sacamos el máximo rendimiento y disfrute.


Viernes a mediodía:

De modo que El Aqsa no es sólo un santísimo lugar del Islam, sino un santuario del nacionalismo palestino, con lo que los viernes a mediodía en el denso ambiente espiritual se amalgama la emotividad religiosa y la patriótica…

…especie de mosaico compuesto por cientos de teselas blancas. Bueno, desde aquí parecen teselas, en realidad son lápidas de tumbas. No crean que es un cementerio corriente, es el cementerio judío más caro del mundo, adquirir una sepultura aquí es como comprarse un piso en la parisina Ile de Saint Louis, cuesta una fortuna, porque los que estén aquí enterrados, cuando resuciten el día del Juicio Final, lo primero que verán será a Jerusalén en todo su esplendor, con el Templo reconstruido y la Puerta Dorada abierta, invitando a entrar… Hay que pagar por las vistas.


Entrada con registro de bolsos, mujeres a un lado y hombres a otro (esa separación también la viviremos en el muro de las lamentaciones, donde además ellos han de colocar sobre sus cabezas un bonito Kippah): Helicópteros sobrevolando y soldados armados por todas partes. Te garantizan tu seguridad.

Muro de las lamentaciones

Esa mezcla de piedad auténtica, liturgia mecánica, justificada curiosidad y papanatismo turístico, es digna de ver, y si uno tiene pujos de investigador sociológico, de analizar.

El Muro de las Lamentaciones es en realidad el lado occidental de la plataforma de piedra construida hace dos mil años por Herodes el grande, para soportar la elevada explanada del Templo de Jerusalén, o mejor dicho, la parte de ese lado que queda al descubierto.

Pero la situación de la Explanada era demasiado atractiva, y los sucesivos amos de Jerusalén, la reconstruyeron e instalaron en ella sus propios templos, mezquitas y palacios. El resultado de las subsiguientes actuaciones sobre la plataforma es que el Muro es obra de muchos. La parte inferior es herodiana, la superior es restauración de los cruzados, de los mamelucos o de los otomanos.

Dejar un papel doblado con un deseo, rezar (opcional) y como signo de respeto algunas mujeres vuelven de espaldas, mirando a la pared, lentamente.

Vía dolorosa

reproduce el camino de Jesús hacia el Calvario desde la escuela musulmana de niños Omairía, donde está la I estación, hasta la iglesia del Santo Sepulcro



Camino al Santo Sepulcro, por la Vía Dolorosa entre estrechas calles repletas de vida.

… el hombre que tiene las llaves que ha cerrado y abrirá mañana al amanecer, cuando le den la escalera por la mirilla, es un Nuseibah, un miembro de las más antiguas familias árabes conquistadoras, venida de La Meca con el Califa Omar en el siglo VII…
¡Un musulmán viejo y de pura cepa es el guardián del Santo Sepulcro!
No podía ser de otra manera. El Califa, a la vista del irreconciliable antagonismo que había entre las diferentes Iglesias cristianas, no se atrevió a confiarle las llaves del Santo Sepulcro a ninguna de ellas por tenor a los disturbios y adoptó la solución salomónica de encomendársela a una familia fervientemente musulmana. Y desde entonces, a lo largo de los siglos, los Nusiebah, sin caer en la soberbia por haber tenido ministros y primeros ministros en la familia, se pasan de padres a hijos la obligación de venir cada madrigada y cada anochecer a echar las llaves del más sagrado lugar de la cristiandad.


Se han repartido el Calvario con una raya meridiana que divide la capilla en dos, la parte de acá, donde clavaron a Cristo en el madero, mía, la parte de allá donde se levantó la cruz, de ellos…
… en el cubículo de la tumba de Cristo, tan pequeño que no caben centinelas de las tres Iglesias, católica, griega y armenia, por lo que se turnan de acuerdo con un estricto horario...

Nuestros pies sobre el techo del Santo Sepulcro.

La hostilidad flota en el aire de la Iglesia, se refleja en la forma en que los distintos sacerdotes hacen cantar a sus grupos de peregrinos para que no se oiga a los demás, o en la anarquía arquitectónica que reina

Entramos por esa pequeña puerta lateral a mano derecha.


Escalera que generó un grave enfrentamiento y para evitar mayores altercados se ha quedado ahí.




Jardín de Gethsemaní, el huerto de los olivos donde Jesús pasó su última noche de libertad. Cuando lo visite el viajero podrá comprar un rosario de huesos de aceitunas, garantizadas (?) del Huerto.


Sin palabras.

Textos del libro Viaje a Palestina de Luís Reyes Blanc.




HACE UN AÑO: La cinta blanca

13 comentarios:

troyana dijo...

Lu,
el relato y las fotos denotan que Jerusalem es un impacto absoluto para el visitante,más en nuestro caso,que independientemente de las creencias religiosas ,hemos sido educadas y/o criadas con el telón de fondo del cristianismo.En ese caso,pienso,doble impacto.
Me ha venido a la mente-no he podido evitarlo-la película "La pasión de Cristo" de Mel Gibson,película que dicho sea de paso,no me gustó nada,por mucho que tenga el visto bueno de las máximas autoridades eclesiásticas.
biquiños

Pepe del Montgó dijo...

No me llama para nada un viaje a Jerusalén. Sociológicamente puede ser interesante, o religiosamente, pero me da la sensación que alguien ha querido hacer una Meca para los cristianos.

LU dijo...

Troyana, efectivamente es muy impactante. Estás en medio de esos sitios tantas veces nombrados (la educación católica recibida está ahí). Todo es historia, crisol de culturas, de creencias, de etnias.

No he visto la pasión de Cristo. Pero le dedico la próxima entrada a una película que se titula Ajami, que es el colofón perfecto para esta secuencia de lecturas, experiencias, sensaciones y cine.

Biquiños

LU dijo...

Pepe, en mis planes previos no estaba, pero una vez en Jordania y ante la perspectiva de poder ir un día, me pareció una oportunidad que no debía desaprovechar.

Y la verdad es que me quedé fascinada, y me supo a poco las horas que allí pasamos, a pesar de la pericia del guía y de ser un grupo muy pequeño (y no parroquial).

Fue increíble.

Negocio cristiano y musulmán, no lo dudes. En cualquier caso, excepcional.

Biquiños

Penélope dijo...

Yo, al contrario que PEPE, estaría encantada de poder ir por esos lares. Ay de mi!!!!!

Alamut dijo...

Jerusalem es un viaje siempre aplazado, pero llegará. Y mientras llega me gusta recrearme en lo que cuentas y en las imágenes que nos regalas.
Besos

Penélope dijo...

Despúes de ver el correo en el despacho vuelvo aquí pensando que había más fotos. Ya sabes que aunque el MURO no sea el MURO o no esté demostrado que la Vía Dolorosa sea la calle por donde caminó Jesús, a mi me encanta JERUSALEN... pero no había más fotos. Pon más y me volveré a acercar. Espero que te lo estés pasando muy bien ahí donde estas ahora.

LU dijo...

Penélope, el correo era anterior a tu visita por aquí. Ya te llevaré todas las fotos para comentarlas con calma.

Jerusalén es un laberinto de versiones entrecruzadas y verdades dudosas. En cualquier caso, eso se lo dejo a los expertos. A mi me toca disfrutar de lo que veo, lo que aprendo y lo que siento al pisar sitios como ése.

Biquiños

LU dijo...

Alamut, mi paso fue fugaz, pero aún así, me quedé muy impresionada.

Biquiños

Conciencia Personal dijo...

Me recreo con tu viaje a Jerusalén, hubiese sido un pecado no ir. Ojalá algún día los palestinos recobren su territorio y concluya una de las guerras más absurdas de la humanidad.

Debe ser impresionante pisar, sentir, ver un paisaje humano así.

Besos de madrugada, Monique.

LU dijo...

Monique, ya ves, a veces las oportunidades surgen así, y hay que aprovecharlas. Además nunca se sabe si volveré o no por esa zona…

Sí que impresiona, y mucho, toda esa mezcla de gentes, culturas, costumbres y religiones.

El guía que nos acompañó, palestino, estaba plenamente convencido de que el conflicto no se va a resolver, al menos de momento. La guerra da dinero, la paz, no. Ése era su lema, y creo que lleva bastante razón.

Biquiños

Kashtanka dijo...

Me deja tan sorprendida todas las diferencias culturales que desconozco. Quiero ir como tú, e investigar!!
Me parece muy fuerte lo de anular el pasaporte para los países vecinos. Y me encantaría poner un papelito con un deseo en el muro de las lamentaciones!! Esas cosas llenan de alguna manera el espíritu...
Un abrazo, Lu.

LU dijo...

Kashtanka, viajando se aprenden muchas cosas y además con sumo placer.

Lo del pasaporte es increíble, pero cierto.

Yo no puse papelito, soy una descreída… Ese día me dio por ahí, era como mofarme de quienes creen firmemente en eso. Me hice la foto allí, eso sí.

Biquiños