lunes, 13 de junio de 2011

Pequeñas mentiras sin importancia

Predispuesta a disfrutar, entro en la sala de cine un domingo por la tarde. Pocos asientos ocupados, y a mitad de película suena un móvil. Su propietaria, no contenta con el posible descuido, responde a la llamada. Increíble.

TÍTULO ORIGINAL Les petits mouchoirs. DIRECTOR Y GUIÓN Guillaume Canet. REPARTO François Cluzet, Marion Cotillard, Benoît Magimel, Gilles Lellouche, Jean Dujardin, Pascale Arbillot, Edouard Montoute, Valérie Bonneton, Laurent Lafitte, Anne Marivin, Louise Monot, Joel Dupuch, Hocine Merabet, Maxim Nucci, Mathieu Chedid, Nikita Lespinasse, Jeanne Dupuch, Marc Maire, Neo Broca. FOTOGRAFÍA Christophe Offenstein. Francia 2010, 154 min.

A punto de empezar el periodo de vacaciones, uno de los amigos sufre un grave accidente, y permanece hospitalizado en cuidados intensivos. Tras un breve debate, deciden proseguir con sus planes estivales. Se reúnen en casa de Max, quien se encarga de organizar y pagar todo. Él se lo puede permitir, y está encantado con ese papel de anfitrión. Aunque la confesión de Vincent, justo antes de partir, lo dejará totalmente trastornado.

Se conocen desde la infancia. Charlas, risas, unas copas de vino y cada cual a lo suyo. El pesado que desea recuperar a su ex; el que se casó muy joven y ya no quiere a su mujer; el que engaña a su chica constantemente y cuando ella le deja, lo oculta a los demás; la que huye del compromiso; el fanfarrón que reacciona con bruscos arrebatos contra comadrejas y niños tramposos.

Los franceses saben tratar estos encuentros amistosos de forma muy especial. Como espectadora me siento a gusto ante este tipo de historias. Resulta entretenida, con una buena selección musical y rica en personajes. Con momentos divertidos y otros muy tristes. De metraje muy largo que no pesa en exceso. Le sobran algunas obviedades, ligeros toques previsibles y un par de escenas poco creíbles.

Nos hace pensar en nuestros propios amigos, en lo difícil que resulta sacar tiempo para compartir, y en lo mucho que se echan de menos esas largas conversaciones repletas de intimidades.




HACE UN AÑO: La vista desde Castle Rock – Alice Munro

12 comentarios:

Pepe del Montgó dijo...

Me voy a tomarme una cerveza con unos amigos y a charlar, charlar. El libro me está gustando y pensaba leerlo de un tirón pero... siempre llega alguien a interrumpir.

troyana dijo...

Lu,
veo que te ha gustado,pero sin entusiasmos.
A mí me resultó interesante,creo que vivimos en la sociedad de la prisa,no hay tiempo para la familia y tampoco para los amigos,y luego,está la calidad del tiempo que dedicamos,con protocolos,con máscaras,con fórmulas políticamente correctas pero sin ahondar en lo íntimo,sin ser sinceros,sin sacar a la luz las miserias,al fin y al cabo,si no nos mostramos vulnerables con los amig@s ¿con quien lo haremos?
biquiños

Manderly dijo...

Todavía la tengo pendiente, pero veo que más o menos es una peli que gusta.
Espero verla pronto.
Saludos.

troyana dijo...

Lu, por cierto,
te he dejado un comentario en la entrada que dedicaste a "Incendies" en Zinéfilas.Una película más que recomendable,en mi opinión.
biquiños

LU dijo...

Pepe, y que no se pierdan esas buenas costumbres.

Si las interrupciones son para irte de cañas con los amigos, qué quieres que te diga, deja el libro que siempre habrá un mejor momento. Y así te dura más y lo disfrutas con calma.

Biquiños

LU dijo...

Troyana, me ha parecido entretenida y con mucha miga. Es buena, pero sin más.

Esa falta de tiempo es lo peor. O quizas no sabemos aprovecharlo, o priorizar. El trabajo y esas pequeñas – grandes obligaciones ocupan gran parte de nuestra vida. Y si a eso añadimos el cansancio que dejan…

Y después cuando compartimos una charla ante un café, o un par de cervezas, o una película… parece que no es el momento de abrir la caja de los truenos y contar aquello que nos preocupa, o que tan felices nos hace. Lo rápido (y ahí de nuevo entran las prisas), es centrarse en temas más ligeros. Compartir y encontrar el momento oportuno, para mi son los peores enemigos. No tanto ese juego de máscaras, que o eres el mejor actor del mundo, o se derrumban fácilmente.

Contar con esa persona o personas para poder decirles lo bien o lo mal que te sientes es esencial, es saludable.

Biquiños

LU dijo...

Manderly, y como puedes comprobar, genera el ensalzamiento de la amistad, como uno de los grandes pilares de nuestras vidas.

Biquiños

LU dijo...

Troyana, echo un vistazo ahora mismo en los comentarios de Zinéfilaz, y ya he comprobado que has contestado al mio sobre Pequeñas mentiras sin importancia.

Rosalía dijo...

Increíble lo del móvil. Hay personas con muy poca educación ...

La peli tiene buena pinta, Lu.

bsos!

LU dijo...

Rosalía, con lo de los móviles es que no puedo. En el cine, e un teatro, en unas jornadas o congreso, en reuniones de trabajo, en un servicio médico rodeados de carteles donde se pide por favor que se desconecten. A determinadas personas les da igual. Y en el cine había escuchado toro tipo de politonos, pero responder a la llamada, es la primera vez. Y te aseguro que no se trataba de ninguna urgencia…

La película es muy entretenida, con momentos para la risa, la sonrisa y la lagrimita. Y no veas el juego que da después, analizas la sinceridad de cada uno de tus amigos… y tu propia honestidad con ellos.

Manderly dijo...

Me ha gustado bastante. Es fácil de ver y estúve entretenida durante sus dos horas y media... y tiene situaciones divertidas.
Saludos.

LU dijo...

Entretenimiento que a ratos nos provoca una sonrisa. Para mi es un logro que tanto metraje no se me hiciera largo, a mi cuando pasa de las dos horas, generalmente me da la impresión que le sobran cosas, manías de una.