martes, 21 de junio de 2011

A de adulterio – Sue Grafton

Esta vez empiezo por el inicio, por la A de este Alfabeto del crimen. Cada libro está dedicado a una letra, donde la detective Kinsey Milhone, investiga e intenta resolver un caso. He leído en algún sitio que a Sue Crafton se le ocurrió la idea mientras peleaba con su marido por la custodia de su hijo: «En vez de pasarme la vida en la cárcel, pensé en algo mucho mejor: matarlo en un libro y además recibir dinero por ello…». No está nada mal ese afán constructivo.

La novela es muy entretenida y se lee de un tirón. Ideal para abstraerse de las tensiones cotidianas. Aquí van unos cuantos párrafos:

Cuando pienso en las ciudades submarinas del futuro, la vida que les atribuyo es exactamente la de Las Vegas. Sin diferencias entre el día y la noche. Muchedumbres que menguan, crecen y se desplazan sin objeto, como impulsadas por invisibles corrientes térmicas, tan rápidas, como desagradablemente compactas. En esta ciudad todo es de cartón-piedra, de imitación, excesivo, profundamente impersonal. Toda ella huele a cena de $ 1,98 a base de gambas fritas.

Terrorífico.

He estado en tratamiento psiquiátrico durante media vida y la cabeza aún no me rige bien. Es un coñazo. El psiquiatra que tengo ahora dice que tendría que psicoanalizarme, aunque es algo que ya no se hace. Dice que me hace falta entrar en mi parte “oculta”. Él cree en esas tonterías freudianas. Igual que todos los viejos. Quieren que te tumbes, ¿no?, y que les cuentes tus sueños y fantasías perversas para hacerse pajas mentales a tu costa. Me sometí a una terapia reichiana hace tiempo, pero quedé harta de tanto respirar, jadear y arañar toallas. Lo único que conseguía era deprimirme.

Con lo que nos cuesta a los españolitos ir al psiquiatra, y la facilidad que tienen los estadounidenses (al menos en el cine y en la literatura). Asombroso.

Se llega a un acuerdo cuando se cede la mitad de lo que se desea. Cuando se da al otro la mitad de lo que en justicia te pertenece. He llegado a muchos acuerdos en mi vida. Y ya estoy hasta el gorro.

Sí, es difícil, y con algunas personas mucho más.

Me han dicho que hay menos inclinación a la violencia entre los locos internados que entre los ciudadanos que andan sueltos y me lo creo.

Yo también me lo creo.

2 comentarios:

Rosalía dijo...

Bueno, pues eso, soy fan incondicional de Kinsey Milhone. Espero seguir viendo sus libros por aquí ...

bsos!

LU dijo...

Rosalía, me lo he pasado muy bien con este libro. Seguiré con este alfabeto del crimen, seguro.