sábado, 2 de julio de 2011

Nunca me abandones + Un artista del mundo flotante

Nunca me abandones

TÍTULO ORIGINAL Never let me go. DIRECTOR Mark Romanek. REPARTO Carey Mulligan, Andrew Garfield, Keira Knightley, Charlotte Rampling, Sally Hawkins, Izzy Meikle-Small, Charlie Rowe, Ella Purnell, Nathalie Richard, Andrea Riseborough, Domhnall Gleeson, Oliver Parsons. GUIÓN Alex Garland (Novela de Kazuo Ishiguro). MÚSICA Rachel Portman. FOTOGRAFÍA Adam Kimmel. EE UU 2010, 103 min.

Casi como un cuento para adolescentes, arranca esta historia, en un internado británico donde están los tres niños protagonistas. Tommy que recibe las constantes burlas de sus compañeros, Kathy totalmente enamorada de él y una criatura repleta de sensibilidad, y Ruth, que acabará llevándose al chico tan deseado por su amiga.

Una maestra nueva (Sally Hawkins) les desvela el futuro al que están abocados. Es despedida de inmediato por cometer semejante falta. A partir de este momento, el entorno deja de ser idílico e infantil, para transformarse en una pesada losa que marcará sus vidas y hará que el espectador abra bien los ojos.

Se convierten en adultos abrumados al asumir su destino, sin embargo, desde una candidez sorprendente, intentarán conseguir una prórroga para poder disfrutar de los sentimientos más profundos.

Ciencia ficción, amor – amistad – celos, una ambientación fría que marca distancias, un mundo que en su afán por mejorar no escatimará medios, a costa de lo más humano, las emociones. Transmite desasosiego y mucha melancolía. Me ha sorprendido muy gratamente.


El guión está inspirado en una novela del escritor Kazuo Ishiguro, autor de "Lo que queda del día", también llevada al cine por James Ivory en 1993. Es el momento de acercarme a sus libros y elijo uno con marcado acento japonés.

Un artista del mundo flotante

Recuerdos del anciano pintor Masuji Ono, padre de dos hijas, que vive en un país muy cambiante, donde los viejos valores han sido reemplazados e incluso ahora son repudiados por las nuevas generaciones.

Recuerda…

La compra de la casa, en una curiosa subasta por prestigio. Las herederas del antiguo propietario buscaban a alguien a quien su progenitor hubiera admirado.

Su padre no quería que se dedicase a la pintura y quema todos sus cuadros. Eso solo consigue encender más su ambición artística.

Suicidios para pedir perdón por no haber llevado a Japón a la victoria. Su yerno cree que mueren demasiadas personas valientes en una contienda inútil, mientras los que los envían viven felices y adaptándose a los nuevos tiempos.

Se sentía un hombre respetado, convivía con actos ceremoniosos y posteriormente le odian por haber delatado a su discípulo. Se entremezclan los sentimientos de incomprensión y culpabilidad.

Me ha gustado. No me esperaba algo tan japonés en un escritor que vive en Reino Unido desde que era un niño.


En Zinéfilaz os hablo de uno de mis actores favoritos y de su última película: Un cuento chino.



HACE UN AÑO: Amor, etcétera – Jullian Barnes

9 comentarios:

Manderly dijo...

La vi hace unos días. Me gustó bastante. Es una forma de denuncia y crítica hacia cierto tipo de ciencia, aunque sus consecuencias sean positivas.
En todas las cosas hay algo bueno y algo menos bueno.
Un saludo.

LU dijo...

Manderly, el todo vale con tal de mejorar, con tal de vencer a la enfermedad.

Terrible esa programación, ese destino ya escrito. Y ese final.

Muy interesante por el planteamiento abordado desde la ciencia ficción, con aires de pasado, y con sentimientos tan humanos como la amistad, los celos, el amor, la compasión, la culpa y el perdón.

Biquiños

troyana dijo...

Lu,
a mí "No me abandones" me gustó mucho,
de hecho,aquí te enlazo la entrada que le dediqué:
http://historias-troyanas.blogspot.com/2011/05/nunca-me-abandones.html

Me da qué pensar esa actitud de Ruth,quien como dices se lleva al chico,aún a sabiendas(o intuyendo) que él no la ama.Nunca he podido comprender ese comportamiento,forzando,separando a dos personas que se quieren.

Por otra parte,esa resignación a un destino fatal,duele.Eché de menos alguna actitud insumisa,a pesar de movernos en el género de la ciencia ficción.

Biquiños

troyana dijo...

Perdón,quise decir "Nunca me abandones"...

LU dijo...

Troyana, ya había dejado un comentario a tu entrada. De hecho llegué a esta película por tu opinión y la de Bargalloneta.

Ruth, supongo que como muchas personas (no sólo mujeres) se sienten el centro del universo, y no es tanto el daño que puedan hacer, sino el hacer siempre lo que quieren, sin importarle los demás, si quedan por encima. De alguna menara los domina a los dos.

En cuanto a la resignación, supongo que la educación que recibían les programada por completo parta asumir su destino, su misión. Y como única reacción, y muy cándida (típica de un pensamiento adoctrinado) piensan que con unos dibujos y una apelación a la felicidad, está todo hecho.

En los regimenes políticos totalitarios la mayoría de la gente no reacciona, asume la resignación y sumisión y poco más. Y no es ciencia ficción…

Biquiños

xalons dijo...

LU, coincidimos en el desasosiego que produce la película y también en que deja huella.

En cuanto al novelista, ya dije que no había leído nada de él, pero una amiga que ha leído toda su obra, me cuenta que tiene una parte muy británica (Lo que queda del día) y otra muy japonesa (cómo lo que has leído),

LU dijo...

Xalons, a mi me sorprendió esa faceta japonesa, y muy japonesa del escritor, porque se fue muy pequeño a Inglaterra, y las referencias que yo tenía eran la novela de esta película y la de Lo que queda del día, ya de por sí, dos universos que muy poco tienen en común. Está claro que es un muy polifacético.

Biquiños

Rosalía dijo...

Me apunto tanto la novela como la película ...

bsos!

LU dijo...

Rosalía, la historia de esta película tiene algo que atrapa. Espero que te gusten.

Biquiños y muchas gracias por el tiempo que le dedicas a esta tartaruga