miércoles, 29 de julio de 2009

Final de novela en Patagonia – Mempo Giardinelli

A miles de kilómetros de distancia, sueño con la Patagonia. Sucumbo, una y otra vez, a lecturas que, de alguna manera, la nombran o la hacen protagonista. En esta ocasión, este pequeño texto me traslada en un coche rojo (Coloradito Pérez), rumbo a las tierras del sur, al fin del mundo. El propio escritor y un amigo realizan este viaje juntos y nos hacen partícipes de sus vivencias, del paisaje, de esa inmensa tierra, de las gentes que la habitan, del aislamiento, de la soledad, de la necesidad primaria de contar historias, de hablar, de comunicarnos, del vil comportamiento de algunos, de las infraestructuras obsoletas, de la carretera de piedras, de la basura volando por los pueblos, de la dejadez, de la política, de Argentina, de la literatura y el proceso creador.

La misma Nada que encontraremos durante todo el viaje, que ha desencadenado mitos y leyendas, y que ejerce un enorme atractivo sobre millones de personas de todo el planeta. Curiosa, la gente.

¿Y, usted de qué vive?
Del viento y de los recuerdos, como todos. Y también de preguntarme en qué esquina de la vida equivoqué el camino.

Seguimos viaje y el paisaje vuelve a ser, como siempre, solamente piedra, viento, nada. Lo que empieza a impresionar, por esos rumbos, es el tamaño de la monotonía.

A veces los desvíos, en la Patagonia, dan lugar a gratos hallazgos. En la vida también, sí.

Así pasa con la vida… siempre nos falta algo de algo. Y nunca alcanza lo que tenemos de lo que tenemos.

¿Qué extraño mecanismo hay en mi que parece que sólo puedo escribir cuando estoy de viaje y deprimido? Los viajes para mi son melancolía. En algún lugar pierdo las cosas, dejo recuerdos, pero también sé que en algún lugar siempre es posible encontrar. Mis viajes, mis fotografías que jamás saco mediante la obturación del botón de una cámara, en realidad son escritura generalmente cometida en cuartos de hoteles.

Y como siempre, escribo para alguien.

La literatura es un imaginario territorio portátil que llevamos con nosotros como el caracol lleva su casa.

.. es infinita la posibilidad de pensar que ofrece la Patagonia cuando se la recorre en coche.


Ya desde las primeras líneas supe que me iba a gustar. Y, es más, me entraron unas ganas tremendas de viajar, leer-escribir y compartir.

Web oficial del autor

Reseña de este libro



HACE UN AÑO:
Tarde en el parque

2 comentarios:

Conciencia Personal dijo...

Amiga, es hermoso todo su decir, salpicado de sabiduría y frases enganchadoras, he leído algo sobre Patagonia a Sepúlveda y César Aira.

Buscaré el libro, besos, Monique.

La Dama Se Esconde dijo...

Monique, es un texto interesante y con un planteamiento original. Parten de viaje dos amigos y van relatando todo lo que les rodea, pero además va dándole forma a su novela. Crear viajando. Fabulosa idea.

Biquiños