La doncella del lago
A veces no hay expectativas, ni nada especial antes de empezar. Y, de pronto, me quedo ahí, asombrada, disfrutando con un mundo de leyendas, de fantasía. Una película con imágenes que desbordan belleza. Muy japonesa: contemplación, magia y una ventana a las profundidades. Una pausa, una joya. Un canto suave y firme a la Naturaleza. Un alegato ecologista, entre ficción y realidad. Una historia de amor casi imposible.
Sucede allá por 1958.
Una
hoja entre las páginas de una libreta
La
lluvia que cae sobre los árboles y llega a los ríos.
Cortar árboles para construir carreteras, para construir presas, para que llegue dinero. Dinero para resolver todos los problemas.
En lo alto de la montaña se escucha la voz de una joven. El dolor de una chica que se ahogó.
Hay una escena para soñar: cuentacuentos en el santuario (aunque no me parezca una historia demasiado adecuada para el público infantil).
He buscado información y copio un resumen:
El arte que utiliza el cuentacuentos para narrar la leyenda tradicional ante los niños es el Kamishibai (teatro de papel).
El aparato o estructura de madera empleado como soporte recibe el nombre de butai (escenario o teatro).
(La imagen no pertenece a la película)
Forma tradicional de narración oral y visual a través de un mecanismo muy sencillo, pero sumamente expresivo.El narrador lleva un marco o pequeña caja de madera provista de puertas abatibles. Históricamente, los cuentacuentos ambulantes lo transportaban montado en la parte trasera de una bicicleta. Al abrir las portezuelas, el marco se convierte en una especie de escenario en miniatura enfocando hacia el público las láminas ilustradas.
La historia se plasma en una serie de láminas impresas o pintadas en cartón rígido dispuestas en orden cronológico. La cara frontal (mirando a los espectadores) contiene únicamente las ilustraciones. La cara posterior (mirando únicamente al narrador) tiene impreso el texto descriptivo y las indicaciones de actuación correspondientes a la imagen que la audiencia está viendo en ese instante.
Para pasar a la siguiente escena, el narrador desliza suavemente la lámina frontal hacia afuera y la coloca al final del mazo detrás de las demás. La velocidad del deslizamiento (rápido para acción o suspenso, lento para escenas emotivas o dramáticas) sirve para dar dinamismo a la representación antes del uso de pantallas.
Cuenta la leyenda y de pronto nos trasladamos a esa parte de la historia.
Un cuenco se rompe, y la corriente del río trae otro perfectamente redondo.
Hombres
que cortan árboles y rezan después al tronco mientras colocan hojas y plantas
nuevas.
El
tornero de la montaña es la primera vez que habla con alguien de la aldea. Dos
mundos que no se rozan.
Él le enseña a manejar el torno.
Silba con tu hoja, iré hasta allí, al estanque azul donde viven los dioses
La leyenda dice que los más frágiles se desvanecerán para siempre.
Quien encuentre el cuenco debe devolverlo a su sitio, el estante azul.
El padre no cree en lo que considera supersticiones. La abuela lo cree firmemente. La madre muy enferma. ¿Qué hacer?
¿Podrá recuperarse la montaña? ¿Podrá recuperarse la madre del niño?
Maravillosa.
Sinopsis: En el verano de 1958, un pueblo ribereño se ve amenazado regularmente por tifones. Allí, un niño llamado Yucha aprende la leyenda local de las inundaciones de un narrador de Kami-Shibai (teatro de papel). Cuenta la historia de una chica con el corazón roto que se ahogó en la poza de un río en lo profundo de las montañas. Se dice que, desde entonces, su dolor ha provocado grandes inundaciones cada pocas décadas. Se acerca un gran tifón, y Yucha se dirige al estanque de las montañas, al que temen incluso los adultos, con la esperanza de detener la inundación.
Título
original: River Returns. Dirección: Masakazu Kaneko. Guion: Masakazu Kaneko,
Genki Yoshimura. Reparto: Sanetoshi Ariyama, Asuka Hanamura, Yo Aoi. Música:
Takagi Masakatsu. Fotografía: Tatsuya Yamada. Japón 2024, 108 min. Festival de
Gijón: Premio del Jurado Joven al Mejor largometraje.










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