Mi postre favorito
Cuánto me alegro de no saber nada de nada del argumento antes de verla. Es una manía que no siempre sale bien.
Me ha encantado. Me ha conmovido y me ha tocado en lo más hondo.
Primero conocemos a Mahin y su día a día. No se levanta pronto, riega el jardín, vive sola, no acaba de acostumbrarse a los cambios relacionados con la tecnología (habla con su hija que vive en el extranjero por videollamada, pero no sabe pedir un taxi desde una app, ni descargar un QR para acceder a la carta de una cafetería).
Alrededor de la mesa se reúne con un amplio grupo de migas. Hablan de la vida, de hombres, se ríen. Podríamos pensar que disfruta de una rica vida social. Podría engañar a su hija haciéndole creer que es así.
Su mejor amiga vive obsesionada con las enfermedades y no duda en compartir sus diagnósticos, aunque esas conversaciones no sean bien recibidas.
Fuera de casa habla con desconocidos. En la fila para comprar hogazas de pan, en un parque.
Llama la atención la amenaza constante de la policía de la moral. Una chica que no cubre su pelo y va al encuentro del novio está a punto de ser detenida. Parece habitual haber pasado por periodos de encarcelamiento por este tipo de delitos. La protagonista ha vivido épocas de libertad y se muestra en contra de las prohibiciones.
La acompañamos a un hotel que ahora se llama de otra manera y donde no le van a servir el café de antaño. Después va al parque y a comer a un restaurante donde escucha la charla de otros comensales (todos varones mayores).
A partir de ahí conoce al otro protagonista: Faramarz. Los diálogos entre ambos nos envuelven en una calidez inmediata. Surge complicidad. Ponen en común su pasado y presente. Ambos se sienten muy solos.
Una botella de vino guardada para una ocasión especial. El arreglo de las luces del jardín. Una vecina incapaz de mantenerse al margen ante el posible cotilleo (vigilancia y denuncias). La cena, la música, el baile, la propuesta de ducha y el postre.
No voy a contar el desenlace. A mi me ha hecho reflexionar sobre lo maravilloso que es conectar con alguien, sentirnos escuchados y comprendidos. ¿Qué haría yo ante esa situación?
Sinopsis. Mahin, de 70 años, vive sola en Teherán desde que murió su marido y su hija se mudó a Europa. Desde su independencia, Mahin desafía las expectativas de su entorno conservador. Más aún cuando inesperadamente conoce y empieza una relación amorosa con un taxista llamado Faramarz.
Título
original: Keyke mahboobe man. Dirección y guion: Maryam Moghadam, Behtash
Sanaeeha. Reparto: Lili Farhadpour, Esmaeel Mehrabi, Mohammad Heidari. Música:
Henrik Nagy. Fotografía: Mohammad Haddadi. Irán 2024, 93 min.
La acabadora
Michela Murgia
De la autora Tres cuencos, adaptada por Isabel Coixet en su última película (Tres adioses es el título explícito en castellano). Como no encontré esa novela en la biblioteca, me leí esta otra para conocer a la escritora.
María es invisible y escucha a su madre (viuda) quejarse por haberla traído a este mundo. Es la cuarta hija, la pequeña.
Fill'e anima (hija de alma), así llamaban los sardos a una adopción pactada. Bonaria hace una propuesta y se “queda” con la niña. Poco a poco se irán adaptando a su nueva convivencia.
María va descubriendo quién es esa mujer mayor, aunque hay cosas que no sabe, que no le cuentan.
En ocasiones especiales vuelve al seno de su familia biológica, para ayudar en tareas del campo a en los preparativos de la boda de su hermana. Curiosa y divertida la escena ante el espejo, con el consiguiente desastre.
Un amigo inseparable, una disputa entre vecinos, una venganza y la respuesta desmedida. Una petición de matrimonio tras una confesión dolorosa. Un secreto que aleja y provoca sufrimiento.
Ella que sabe lo que se puede hacer y lo que no, se verá atrapada en un dilema difícil de resolver.
Me ha gustado la forma de narrar, la historia de los diferentes personajes y cómo se van transformando. El pueblo y sus tradiciones “ocultas”. Una mirada intensa a la vida y a la muerte. Un desenlace sobrecogedor.
Sinopsis: Siguiendo una costumbre sarda cuyos orígenes se pierden en el tiempo, una anciana y una niña se unen a través del sagrado vínculo de la «adopción del alma». Estamos en Soreni, un pequeño pueblo de Cerdeña, en los años cincuenta. Bonaria Urrai, la modista del lugar, mujer de antigua belleza y perenne soledad, ha adoptado a Maria, cuarta hija de una familia humilde que la descuida. La vida de ambas se transforma por completo. A su fina percepción no escapa el aura de misterio que envuelve a su nueva madre: los largos silencios, las extrañas salidas nocturnas y la sombra de temor que enciende los ojos de quienes se cruzan en su camino. Aunque Maria crece feliz y amada, en realidad ignora una verdad que todos conocen.
Editorial Salamandra, 2011. Número de páginas: 192.










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