El
caso Rosy
Alessandra
Carati
En
la recta final del año podemos encontrar numerosos listados de los mejores
libros de 2025. Me generan curiosidad. Es una tarea de “alto riesgo”, porque
sin duda hará aumentar mi propio cargamento de lecturas pendientes.
Marta Marne cita sus diez títulos favoritos del género negro. Yo no me he leído ni
uno. Localizo cinco de ellos en la biblioteca, y elijo un texto breve. Lo que
no podía imaginar es el impacto que me ha generado.
Creía
que era ficción (eso me pasa por ignorar las sinopsis). A medida que avanzo me
voy angustiando más y más. Me lleno de rabia y d estupor. ¿Cómo es posible que
la justicia cometa semejante atrocidad? Y, ¿por qué?
Un
caso mediático. Dos personas juzgadas mucho antes del juicio oficial. Bajo
presión (y amenazas) se declaran culpables. No, ellos no asesinaron a esa
familia, y, sin embargo, son declarados culpables.
Una
pareja que antepone el estar juntos a todo lo demás. ¿Ingenuos, manipulables o
con carencias cognitivas y afectivas?
¿Qué
imagen transmiten de Rosy los medios de comunicación? ¿Es rechazada por su
forma de ser al no generar empatía? ¿Quién puede ayudarla? ¿Cómo la ven las
otras presas? ¿Qué reacciones provoca en magistrados, policía y en su propia defensa
legal? (Los padres de la abogada la visitan y le llevan cosas que necesita).
¿Cómo
es que no se realizó una valoración psiquiátrica hasta años después a su encarcelamiento?
Una evaluación integral. ¿A nadie le extraña que no haya aprendido a leer y
escribir? No puedo evitar una cascada de interrogantes.
A
pesar de las injusticias y del encierro, Rosy encuentra refugio en el trabajo:
fregar, taller de marroquinería, ropa para bebés y muñecas. Ocupar las manos y
el cuerpo para reducir el torbellino mental, para aligerar su vida y el tiempo
sin libertad.
Me
ha destrozado. Lectura que se pega a los huesos y permanece ahí por tiempo
indefinido.
Me
gusta la forma de narrar de la autora, su proceso de acercamiento, su honestidad,
sus reacciones cuando se siente sobrepasada. Periodismo de investigación frente
al burdo sensacionalismo deshumanizado.
Algunos
fragmentos
Traumatizada
e inadaptada, ocupa el espacio con la voz para contrarrestar el vacío que la
acecha.
Lo
más duro es aprender a vivir el uno sin el otro. Aunque cada uno siga
existiendo en su propia individualidad, la pareja ha sido separada y esa
separación ha extinguido el único mundo que para ellos era real.
No
estaban solos porque existía el otro, pero juntos estaban completamente
aislados de todo lo demás.
Rosa
es muy "sugestionable", se deja influenciar fácilmente, por el
exterior y por su propio pensamiento, como si viviera en un mundo de fantasía
del que ella es el centro de la acción, el deseo ajeno.
Su
vida interior está completamente proyectada en el deseo de no ser un fantasma.
Aún
no sé nada de la vida de los presos, no sé que viven exiliados del tiempo, sin
poder disponer mínimamente de él, y que, en consecuencia, el tiempo lo es todo
para ellos.
Se
pone furibunda cuando sospecha que le están tomando el pelo [...}, en el fondo
solo querría que le tuvieran un poco de consideración. En su fuero interno, la
idea de salir la aterroriza, hasta tal punto que ha rechazado la posibilidad de
obtener permisos; también tiene miedo de trabajar en otro taller, con gente
nueva y nuevas tareas que podrían sacar a la luz su ineptitud. Fregar, eso sabe
hacer. Y se pone como una fiera si no le dejan hacerlo.
Ni
siquiera hace ya la llamada semanal a la que tiene derecho, no sabe leer los
números y se avergüenza de pedir ayuda.
Me
hace un relato épico que cuenta la venganza de una impotencia. La inutilidad de
su rebelión, la protesta que no cambia nada, la rabia de los sometidos.
En
la cárcel te quitan la vida poco a poco, el delito se paga con el tiempo, las
personas se resignan y luego se apagan del todo.
Todos
sabemos hacer daño, de ahí que la cárcel se convierta en un enorme
remordimiento donde ocultamos a la vista lo que más nos asusta.
Su
error fue seguir a Olindo y confesar. Ahora tiene que cargar con ese error, con
la gravedad de sus consecuencias; a pesar de todo, prefiere con diferencia
haber confesado el crimen que haberlo cometido.
Ha
estado tentada muchas veces a abandonar la batalla legal, y otras tantas se lo
ha comunicado a la abogada: basta, no puedo más. Sabe que así se alarga la
condena y está cansada. Pero quiere la verdad. Le gustaría cerrar los ojos por
última vez sabiendo lo que ocurrió. Y también que le dieran la posibilidad de
salir, poder ver un poquito, disfrutar un poquito. Iría en busca de las
personas con las que Olindo y ella solían quedar para preguntarles qué piensan
ahora de ella.
Sinopsis:
Alessandra Carati destapa el caso que
conmovió a un país y sigue generando debate.
A
las dos de la tarde del 8 de enero de 2007, Rosa Bazzi y Olindo Romano
abandonan el pueblo lombardo de Erba en un coche patrulla de los carabinieri.
Creen que la intención de los agentes es ponerlos a salvo de los periodistas
que asedian su casa, pero en menos de una hora se encuentran en la prisión del
Bassone. Pronto los medios de comunicación y la opinión pública los bautizan
como «los monstruos de Erba», acusados de asesinar a cuatro vecinos —tres de
ellos miembros de una misma familia, incluyendo un niño de dos años—, y el
matrimonio se enfrenta a una condena a cadena perpetua, y a lo que a sus ojos
resulta aún mucho peor: la separación. La escritora Alessandra Carati,
finalista del Premio Strega, impactada por un caso que todavía hoy conmociona a
toda Italia, conoce a la presunta asesina a principios de 2019 y la visita cada
semana entre julio y febrero del año siguiente. «Ahora me desahogo contigo como
con el capellán», le dice Rosy. Al tiempo que se adentra en la psique de la
mujer y en su relato, contradictorio, inconexo y poco fiable, Carati halla
puntos oscuros y una manifiesta mala praxis en la investigación judicial, y
busca los testimonios y puntos de vista de quienes la trataron —su marido, la
psicóloga, los abogados, el capellán— para intentar desvelar todas las caras de
Rosy.
Traducción:
Ana Ciurans Ferrándiz. Editorial Lumen, 2025. Número de páginas: 168. Acceso al inicio.